¿Se puede ser católico no practicante?

 

Seguramente, habrán sido bastantes las veces que hemos escuchado afirmaciones así, personas que se consideran no practicantes. Pero, ¿eso existe? Cualquiera que lleve una vida coherente con Dios y con la Iglesia sabe que es imposible considerarse católico y no “practicar”.

Podemos compararlo con Juan es mi amigo pero nunca he hablado con él o con soy del Madrid pero nunca he visto un partido suyo. Absurdo, ¿verdad?

Si nos consideramos católicos es porque profesamos un Credo y aceptamos unas prácticas que nos ayudarán a llegar a nuestra meta: Dios; como son ir a Misa, comulgar, confesarse, ayudar a la Iglesia, ¿qué menos?

A veces la falta de formación y el dejarnos arrastrar por la opinión más extendida nos hace afirmar cosas que no tienen ni pies ni cabeza, como esa. También está muy extendida la idea de no creer en la Iglesia o no creer en el papel del Papa, pero, ¿se puede considerar uno católico y no creer en la Iglesia o en el Papa? Cualquiera que haya estado en un acto multitudinario de Iglesia, como puede ser una Jornada Mundial de la Juventud, una canonización, una Misa por la Familia o una vigilia de oración, habrá sentido esa universalidad de la Iglesia con una sola persona al frente: Jesús, quien tiene como sucesor en la tierra al Papa, como decía santa Catalina de Siena para referirse a él: el dulce Cristo en la tierra.

Solos no podemos, necesitamos de la comunidad. la Iglesia no es una mera institución, como se cree fuera de sus muros, sino que es una familia; cosa que cualquiera que se haya acercado habrá podido comprobar. Además, necesitamos de los sacramentos, del cumplimiento de los mandamientos, de la oración, ¡¡necesitamos practicar el catolicismo!!

Es difícil vivir siendo consecuentes hasta el último extremo con nuestra fe, pero es coherente y da mucha fuerza. Hoy, la sociedad necesita personas comprometidas de verdad, cristianos a tiempo completo, que hagan las cosas comunes de manera extraordinaria, poniendo amor, dando testimonio, sembrando inquietudes por las que todos se pregunten y ese, ¿qué tiene?, ¿qué le hará tan feliz? Y eso solamente se consigue llevando una vida coherente con el Evangelio, con las enseñanzas de la Iglesia y yendo a una con el Papa. Y tú, ¿te atreves?