Carta a una catequista de confirmación: gracias por vuestra maravillosa labor

Hoy queremos despedirnos de ti de una forma especial, queremos agradecerte no solo tu empeño y tu ilusión por transmitirnos el mensaje cristiano, sino también la paciencia que has tenido con nosotras desde el primer día, la confianza que nos has dado y el tiempo que nos has dedicado.

Parece mentira que ya haya pasado un año desde aquella primera clase, la recordamos con mucho cariño y ahora nos damos cuenta de todo lo que hemos crecido espiritualmente en este tiempo. Era una experiencia nueva para todas, tanto para ti como para nosotras, y los nervios eran los protagonistas, pero hoy hemos sustituido esos nervios por sonrisas. Sabemos que en ti podemos encontrar una amiga y queremos decirte que tú tienes una amiga en cada una de nosotras.

No sabíamos exactamente cómo explicarte el papel tan importante que has representado en esta catequesis, por tanto, hemos optado por hacer, como bien nos has venido enseñando, una lluvia de palabras que puedan definirte, y  hemos seleccionado estas cuatro: amor, fe, bondad y suerte. El amor porque has hecho de él el pilar de todo, y porque nos lo has enseñado no solo con palabras, sino también con acciones; la fe porque nos has hecho ver que con ella podemos subir montañas, derrumbar muros y construir puentes; la bondad porque es un adjetivo que te caracteriza; y la suerte porque nos ha acompañado desde el primer momento, queremos dar gracias a Dios porque hemos tenido la suerte de que ponga en nuestro camino una catequista como tú, con fuerzas y ganas de predicar.

Sin más, hoy queríamos decirte que nos llevamos el mensaje de Jesús, que conocemos el Reino de Dios y que sabemos la responsabilidad que recae sobre nosotras al dar este paso de confirmarnos. Gracias por ser para nosotras la cabeza de ese muñequito que nos ha enseñado a pensar, a sentir y a actuar. Nos quedamos con un millón de sonrisas y con la alegría de saber que juntas formamos un equipo perfecto, lleno de fe, de amor y de ilusión.

Antes de despedirnos, dejamos claro que esto no es un “Adios”, sino un “Hasta pronto”.