Del mismo modo que condenamos somos capaces, aquí en la tierra, de canonizar al primero que hace algo bueno o medianamente bueno.
Muchos hemos disfrutado con el nuevo disco de Rosalía y con su trasfondo cristiano, pero los grandes defensores del catolicismo de Rosalía y de un posible encuentro entre ella y el Papa León en la Sagrada Familia, en la posible visita del Papa a España, hoy se levantan con un posible romance de Rosalía con una modelo.
Con todo esto no queremos tampoco satanizar a Rosalía, sino poner las cosas en su sitio. Un mal entendido entusiasmo puede llevar a la confusión.
Hace unos días comentamos el bautizo de Lily Philips, y creo que hay dar la noticia, pero de bautizarse a ser santo hay un largo camino que recorrer.
En ocasiones las redes sociales se llenan de un entusiasmo desmedido por las noticias de conversiones de personas famosas y, reiteramos, nos dan profunda alegría, pero no canonicemos a nadie en vida, sino acompañemos con silencio, discreción y oración a estas personas que acaban de encontrase con Jesús.







