Esta mañana mientras venía al cole me he puesto la radio y escuchaba a uno de los tertulianos que participan en algunos programas hablar del vacío moral que se producen en algunas instituciones.
Realmente la pérdida o ausencia de principios, valores y normas éticas que guíen la conducta humana produce en esas instituciones y en los hombres que trabajan en esos lugares enormes desgracias. Puede que esto no se produzcan a corto plazo, pero como dice el refrán español antes se coge al mentiroso que al cojo; y esto lo estamos viendo casi a diario cuando hay instituciones que por la mentira se desangran moralmente y pierden su autenticidad.
Hoy, desgraciadamente, son muchas personas que ostentan puestos importantes en esas instituciones del estado, empresas o universidades y colegios que se mueven más por el valor del poder y el dinero que por principios y valores éticos y crean en su entorno un clima y un ambiente que más que facilitar la convivencia se instiga el deseo de poder.
Todos, pero especialmente los cristianos, tenemos que recuperar un ambiente y un clima donde los principios y valores sean los mandamientos que primen en el trabajo y desarrollo profesional, aunque en ocasiones eso suponga una cierta heroicidad.







