En estos días se celebra en Medjugorje el Festival de Jóvenes, una semana dedicada a la oración y al encuentro con Jesucristo, especialmente en su Palabra viva, en la celebración de la Eucaristía, en la adoración eucarística y el sacramento de la Reconciliación, como ha dicho el Papa en un mensaje que les ha enviado.

El lema del Festival de este año es en realidad la pregunta que el joven rico de los Evangelios ha dirigido a Jesús: «¿qué tengo que hacer de bueno?“ Estas son las palabras que nos ponen ante el Señor que dirige su mirada hacia nosotros, y amándonos, nos invita: «Ven y sígueme!».

«Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?» (Mc 10,17). Sin embargo, el joven con esto supone el bien que tiene que obtener con sus propias fuerzas. El Señor le responde con otra pregunta: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino Dios» (r.18) De esta manera, Jesús lo dirige a Dios, que es el único y supremo Bien del que nos viene todo bien. Para ayudarle a acercarse a la fuente de la bondad y de la felicidad verdadera, Jesús le indica el primer paso que tiene que hacer, y es aprender a hacer el bien al prójimo: «Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos“ (Mt 19,17).

Pero el joven responde que eso lo había hecho desde siempre, y entendió que guardar los mandamientos no basta para ser feliz. Jesús le miró con cariño. El Señor reconoce el anhelo de la plenitud que este joven lleva en su corazón y su preocupación sana que le inspira a la búsqueda, por eso siente por él ternura y afecto. Jesús cambia la perspectiva; lo invita a reflexionar no sobre cómo asegurar la eternidad, sino a darse completamente en la vida en esta tierra, imitando así al Señor. Eso es, la llamada a seguir creciendo, a pasar de la lógica de cumplir las normas para obtener un premio, al amor incondicional y pleno. Jesús le pide abandonar lo que le pesa en el corazón e impide el amor.

Finalmente, Jesús propone: «Ven y sígueme!». Seguir a Cristo no es una imitación exterior, porque le toca al hombre en su interior más profundo.

Amigos, también a cada uno de vosotros Jesús les está diciendo “Ven y sígueme!“ Tened el valor de vivir vuestra juventud confiándoos al Señor y caminando con Él. Dejaos conquistar por su mirada, que está llena del amor y que nos libera de la esclavitud de los ídolos y de la riqueza falsa que promete la vida, pero trae la muerte. No tengáis miedo de recibir la Palabra de Cristo  y aceptar su llamada.

Te recomiendo que leas completo el mensaje del Papa en Rosas para la Gospa

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