Mi hija se marchó al cielo sin avisar

Rosa Pich, madre de 18 y amiga nuestra, en la última entrada de su blog nos habla de su hija Carmineta, fallecida hace 6 años:

Hoy hace 6 años que mi hija Carmineta, la mayor de esta gran familia, con tan solo 22 años, se marchó al cielo sin avisar. Muchas veces me habéis preguntado cómo conseguí superarlo, si no lloraba por las esquinas de mi casa… Pues la verdad es que todavía me emociono y me resbalan por las mejillas lágrimas. Es normal, pues somos humanos y tenemos corazón de carne, ya muy tocado y machacado por tantos acontecimientos… ¡¡Pero estamos felices!!

Carmineta ingresó en el hospital para un cambio de marcapasos. Los entendidos sabéis que no es nada complicado y que nadie se muere en dicha operación. Pero la operación se complicó porque tenía las venas muy finas y empezaron a explotar una detrás de otra. En el hospital nos dijeron que necesitaban sangre, y en un día conseguimos entre amigos y conocidos 1.000 bolsas. Cuando falleció donamos todos sus órganos y gracias a ella pudieron vivir otras personas, desconocidas a nuestros ojos. Como bien sabéis, España es puntera a nivel mundial en trasplantes. Cuando se le paró definitivamente su corazón, entramos a darle un beso y a despedirnos. Después bajamos a la capilla del hospital y nos quedamos recogidos rezando ante el Señor con mi marido y las personas que nos acompañaban en ese momento. No entendíamos nada y pedimos a Dios que nos ayudara.Rotos de dolor fuimos para casa a darles la noticia a los peques, que no les habían dejado entrar en el hospital. “Os tenemos que dar una buena noticia”, les dijimos. Mis hijos pequeños en seguida empezaron a gritar “Estáis esperando otro bebé”, y me miraban la barriga… al final Tomás, de 5 años, dijo “Carmineta se ha ido al cielo” y nos abrazamos todos con lágrimas en los ojos…

El velatorio tuvimos la suerte de poderlo hacer en casa. Fue un río de gente sin parar la que pasó para dar el último adiós a Carmineta. En ese momento yo tenía 15 hijos escolarizados y todos los amigos de mis hijos con sus papás y hermanos querían hacernos compañía. Un hermano mío se encargaba de hacer circular a la gente. A los pies de mi hija rezábamos rosarios, cantábamos canciones, llorábamos, y siempre había alguien que contaba alguna anécdota de mi hija.

A los 15 días mi marido escribió una carta agradeciendo a todo el equipo médico y a las enfermeras su desvelo y profesionalidad por salvar a mi hija. Enviamos también una caja de bombones y una caja de vino. Pensad que a la salida del hospital nos encontramos con algún abogado con ganas de pleitear contra los médicos, pues Carmineta se había muerto… Pero los médicos, grandes profesionales, habían hecho todo lo que estaba a su alcance, y nosotros estábamos muy agradecidos por ello. La inteligencia y sabiduría humana es limitada. El otro día encontré una carta que nos escribió un médico investigador de EEUU dándonos las gracias por haber colaborado con la ciencia, pues hace unos años nos dejamos hacer un estudio sobre cardiopatías congénitas. Pues no tienen familias cardiópatas con muchos hijos, y menos familias donde casi la mitad haya nacido con el mismo problema de corazón. La ciencia en enfermedades cardiópatas ha ido creciendo con nosotros.

Como bien sabéis, ya habíamos enterrado a dos hijos en 4 meses en los primeros años de nuestro matrimonio, cuando yo tenía 26 años. Y ahora Carmineta. Fue un golpe muy duro.

Pero uno puede salir adelante y volver a sonreír. Como ya he dicho en varias ocasiones, en las familias numerosas las alegrías se multiplican y las tristezas se comparten. En aquel duro momento nos apoyamos todos unos a otros.

Está claro que ante la muerte de un ser querido hay un tiempo de luto. ¿Y en qué consiste? Es un recogimiento interior de meditación, de rezar, de silencio, de soledad para pensar en lo importante y lo que realmente vale la pena, que en definitivamente es darse a los demásempezando siempre por tu propia familia. Cuando uno deja de pensar en sí mismo y piensa en los demás encuentra la auténtica felicidad. Durante días duros como los de después de la muerte de Carmineta también recargué baterías en el deporte y saliendo con amigos.

Además, mis hijos se merecen tener una infancia feliz y verme sonreír. La vida continúa. Muchas veces no entiendes y preguntas por qué y para qué. Pero somos limitados y no entendemos muchas cosas. Lo que sí es verdad es que cuando tienes un problema tienes la oportunidad de crecer y solucionarlo. Tú con tu familia, con tu mujer, con tu marido saldréis adelante.

Hemos sido creados para ser felices aquí en la tierra. Y sí se puede. No os dejéis llevar por sentimentalismos. Los de tu alrededor quieren verte sonreír. Ya saben que tienes una espinita clavada en el corazón. Pero no te puedes dejar. Aprende a superarte. Aunque a veces necesitemos encerrarnos en la habitación y soltar alguna lágrima. No pasa nada, somos humanos y tenemos corazón.

Sí, se puede volver a sonreír y ser feliz.

Aquí puedes leer el artículo original: https://comoserfelizconunodostreshijos.com/2018/06/04/ante-la-muerte-de-tu-hijo-se-puede-volver-a-sonreir/