Nunca he estado tan feliz. Pedro Ballester

Entrevista con Andy Taylor Director de la Residencia de Greygarth Hall de Manchester donde vivió durante años Pedro Ballester.
Andy, ¿Cuando y cómo descubrieron a Pedro la enfermedad?
Al comenzar la universidad en Imperial College, Pedro llevaba unas semanas con dolor de espalda. Lo atribuyeron a dolor muscular, pero fue empeorando con los meses hasta el punto de no dejarle dormir. Aun así, aguanto todo el trimestre, y al acabar fue a Mallorca unos días después de Navidad, a pasarlos con familia. Allí decidieron llevarlo al hospital para que le viera un medico amigo de la familia. Fue allí donde le detectaron el tumor. Sus padres decidieron no decir nada hasta que confirmaran en una unidad de oncologia en Inglaterra. Volvieron a los dos días de la visita al hospital en Mallorca, y una semana mas tarde, con una biopsia en Birmingham, confirmaron la gravedad de la enfermedad: un avanzado osteosarcoma en la pelvis. Al enterarse, la reaccion de Pedro fue decir a sus padres: «Dios premia con la Cruz.»
El pasado mes de julio un amigo se encontró con Pedro y le preguntó, ¿Pedro, como puedes vivir tan tranquilo si sabes que te quedan meses?, y el respondió: vivo como si cada día fuera el último. Andy, ¿Como han sido estas ultimas semanas con Pedro en la residencia?
No es fácil encontrar palabras para describir estas ultimas semanas. Desde el primer momento, nuestro lema fue «day by day.» Abandonarnos en las manos de Dios y pedir el milagro de la curación. No ha sido el milagro que esperábamos, pero aun así hemos vivido un milagro. Estas ultimas semanas no se podrían explicar si no. Junto con tanto sufrimiento y contradicciones; limitaciones que Pedro ha sabido ir ofreciendo tal que llegaban, lo que ha reinado en la residencia ha sido una paz y una calma extraordinarias. Pedro ha llevado una enfermedad durisima con mucha naturalidad y sentido sobrenatural, sabiendo sacar fruto a la Cruz. Frecuentemente decía que todo lo ofrecía por el Papa, la Iglesia, el Padre y el Opus Dei, ademas de tantas intenciones por las que la gente le pedía que rezase.
El otro día nos escribió un amigo y nos dijo que ya se estaba apoyando en Pedro, ¿Como ha sido el apostolado de Pedro en estos últimos días?
Pedro ha sabido darse a los demás. Incluso en sus momentos de mas cansancio y sufrimiento físico, pidió a su padre que no parase a nadie que quisiese ir a visitarle. Y visitas no faltaron. Ha habido un flujo constante de gente en su habitación: familiares, amigos, residentes… Siempre hizo el esfuerzo de atender a cada uno, de preocuparse por ellos. Esto lo extendía al personal medico del Christie hospital y, en sus últimos dias, a las enfermeras y médicos que venían a verle. Muy rápidamente se metía en la vida de cada uno, con gran interés por ayudarles. Se daba cuenta de ser un instrumento en manos de Dios. También con mucha frecuencia me preguntaba por algún residente en concreto, por alguna gestión…

Supongo que ahora después de unos días os daréis vosotros, los que habéis vivido con él, del tesoro que habéis tenido,¿Como era un día en la vida de Pedro?

En el Opus Dei siempre hemos sabido que «un enfermo es un tesoro», y esto es algo que hemos vivido de una manera muy especial estos últimos tres años; no podemos dejar de dar gracias a Dios. En cuanto a un día en la vida de Pedro, es difícil de describir, ya que una consecuencia de la enfermedad fue una constante irregularidad. Hubo pocos días iguales durante los últimos tres meses. Sin embargo, en general, se despertaba y decía «Serviam», servire -una costumbre de los miembros del Opus Dei, poniendo todo el dia al servicio de Dios y las almas; tras esto le subíamos el desayuno y hacíamos unos minutos de lectura/oracion (aunque a veces el dolor o los efectos de la medicación le impedían incluso esto; su oración principal fue una de ofrecerlo todo). Normalmente a mitad de mañana comenzaban las visitas. Prácticamente constantes. Fue durante una de estas visitas en las ultimas semanas cuando un amigo le pregunto si estaba contento, a lo que Pedro respondió: «nunca he estado mas feliz.» Las ultimas semanas apenas podía salir de la cama, asi que el sacerdote subiría a su cuarto con el Santísimo Sacramento, y hacia otro rato de oración antes de comulgar. Después de la cena subíamos a su cuarto con varios residentes a rezar el Rosario, y mas visitas. Si tenia algún ratito le gustaba leer las noticias y ver que estaba pasando en Oriente Medio -tenia un especial interés en Siria, y lo seguía todo con mucho interés. Esto estaba todo puntuado por ratos de descanso en los que intentaba dormir, normalmente tras tomar medicación por el dolor. Por la noche, tomaba su medicación y con la persona que se quedaba en su habitación esa noche, rezaba las Preces (la oracion «oficial» del Opus Dei), hacíamos el examen, tres ave Marias y luces fuera. Lo que mas sorprendía a la gente era la naturalidad e incluso el buen humor con que lo llevaba todo. Es cierto que a veces todo era mas costoso, «no puedo mas» decía. Pero esos momento duraban poco, y volvía su sonrisa, su preocupación por el resto, su lucha. No dejo de luchar para no darse por vencido, para no dejarse llevar por el mal humor, para tener detalles con sus padres, con sus hermanos. Era una lucha conmovedora.

Unas semanas Pedro pudo hablar por skype con el Prelado del Opus Dei, ¿Que le dijo Mons. Ocariz?
Durante su visita a Londres, el Padre, D. Fernando, hablo por Skype con Pedro y su familia. Les dijo que le estaban ayudando mucho desde Manchester, y que se apoyaba en Pedro y en sus padres. Hablaron del calor de familia que se vive en la Obra, cariño humano y sobrenatural. Luego el Padre nos dio su bendición: «Que el Señoor este en vuestros corazones, en vuestros labios, en vuestras familias y en vuestros sufrimientos que lleváis con la alegría de saberos hijos de Dios.»