Lion. Retorno al drama de Calcuta.

Lion es una película preciosa que toca el tema de la adopción internacional desde un punto de vista muy interesante.

Es la historia real de Sharoo, un niño indio que con 4 años se va a trabajar con su hermano mayor de noche y se queda dormido en un tren en el que viaja durante 2 días. Cuando el tren se detiene en Calcuta, el niño se encuentra a miles de kilómetros de distancia de su casa, sin saber el idioma que allí se habla, por lo que inicia un viaje de supervivencia en una india nada fácil para los niños. Finalmente Sharoo es adoptado por una familia australiana, y sabe aprovechar cada oportunidad que le brinda la vida, al contrario que su hermano pequeño, también adoptado  en India, y que tiene un carácter mucho más complicado, quizá por lo que ha vivido hasta llegar a Australia, que le ha dejado marcado para siempre. Sin embargo con la madurez aparecen las dudas de Sharoo, dudas sobre quién es realmente, y por qué siente que su familia le sigue llamando y buscando, a pesar del apego innegable y el agradecimiento tremendo que siente por sus padres adoptivos.

Se trata de un relato conmovedor, apoyado en la interpretación genial de Dev Patel, al que recordamos de Slumdog Millonaire, Nicole Kidman, y el niño Sunny Pawar. Una historia que da mucho que pensar y mucho que plantearse, sobre la adopción internacional y el arraigo familiar.

Destacaría la generosidad inmensa de los padres adoptivos, más allá de la valoración moral del por qué adoptar, y también la importancia de saber la procedencia de los adoptados, incluso el sentimiento de arraigo que aún se siente. En este caso, un sentimiento de llamada de la familia biológica que no deja avanzar a Sharoo en su vida y que produce en el tal desasosiego que se ve obligado a dejarlo todo hasta encontrar, no tanto respuestas, sino más bien la paz de haber resuelto una herida que seguía abierta.