A sus 95 años, el cardenal Camilo Ruini, figura clave de la Iglesia italiana y mano derecha de San Juan Pablo II durante décadas, rompe su silencio en una entrevista que disecciona el pasado, presente y futuro del catolicismo con una lucidez punzante y sin concesiones.
Ruini atribuye su centenaria vitalidad a una jerarquía de factores: una vida ordenada, la genética y, por encima de todo, el «don de Dios». Para el purpurado, la curiosidad intelectual no es solo un ejercicio espiritual, sino una herramienta de la neurociencia para «alargar la vida». Sin embargo, separa tajantemente la fe de la longevidad, recordando la muerte precoz de figuras como Carlo Acutis.
La entrevista alcanza su punto álgido cuando el cardenal analiza a los sucesores de Pedro. Sin ambigüedades, califica a Juan Pablo II como el «más grande» por su liderazgo mundial y su firmeza ante el comunismo. Por el contrario, lanza una crítica directa a la renuncia de Benedicto XVI, calificándola como una «mala decisión» y señalando que, aunque fue un teólogo excelso, el gobierno fue su «punto débil».
Respecto al Papa Francisco, Ruini admite haber sentido «dificultad» ante un cambio que tilda de «demasiado grande e imprevisto». Critica su alejamiento de la tradición y lanza un dardo sociológico: «Es más amado por los no creyentes que por los creyentes».
Finalmente, Ruini lanza una voz de alarma sobre la crisis de fe en Occidente. Lamenta que la Iglesia haya dejado de hablar de «valores innegociables» como la sacralidad de la vida y el matrimonio, calificándolo como una «laguna» que debe remediarse urgentemente mediante la oración y la evangelización.
Fuente: Gaudiumress







