El obispo de Córdoba pone a disposición Cáritas y los medios parroquiales

Noticias

Sin Autor

Un sentimiento de desolación y, al mismo tiempo, de profunda solidaridad recorre la localidad cordobesa de Adamuz tras el grave accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo. El choque entre un tren de la línea Málaga-Madrid y otro de la ruta Madrid-Huelva se ha cobrado ya la vida de casi medio centenar de personas, dejando una huella imborrable en la provincia.

Monseñor Jesús Fernández, obispo de Córdoba, se ha desplazado a la zona afectada para trasladar el pésame de la Diócesis y supervisar las labores de asistencia. El prelado, que ha calificado la jornada como «un día muy triste», visitó el pabellón municipal y el hogar del pensionista, donde los familiares de las víctimas reciben atención de emergencia.

Durante su estancia, D. Jesús subrayó que, más allá del soporte médico, la Iglesia local ha movilizado recursos psicológicos y espirituales para ayudar a los supervivientes a «ponerse en pie».

La respuesta ciudadana ha sido un gran alivio en medio de la catástrofe. El párroco de Adamuz, Rafael Prados, destacó la «solidaridad despertada en el pueblo», cuyos vecinos se volcaron durante toda la madrugada suministrando alimentos, mantas y calefactores a los pasajeros ilesos y heridos leves.

Mientras los hospitales de la capital mantienen activados sus protocolos de emergencia para atender a los heridos, la parroquia de San Andrés Apóstol y las instalaciones de Cáritas permanecen abiertas como centros de apoyo. La labor incansable de los sanitarios y los cuerpos de seguridad ha sido fundamental en una de las noches más críticas que se recuerdan en la región.

Fuente: Diócesis de Córdoba