La creciente preocupación por la delincuencia juvenil en Europa ha encontrado una respuesta innovadora y eficaz en la convergencia del deporte de contacto y la guía espiritual. Dos casos destacados en Italia y el Reino Unido ilustran cómo la disciplina del boxeo, bajo un marco de valores cristianos, está logrando rescatar a jóvenes de la exclusión social y la violencia.
En Rozzano, municipio al sur de Milán conocido por su alta inseguridad y marginalidad, el sacerdote Luigi Scarlino ha impulsado la asociación Un Gancho de Dios. Este proyecto ofrece una alternativa a la detención para jóvenes involucrados en delitos como el narcotráfico. A través del boxeo, Scarlino busca canalizar la ira y enseñar el respeto absoluto a las reglas y al oponente. La iniciativa ha cosechado un éxito notable, con cincuenta jóvenes rescatados en un solo año, y cuenta con el respaldo institucional del gobierno de Giorgia Meloni.
«En el oratorio se les ofreció una alternativa a la detención. Pensé en el boxeo como un deporte contra la ira, no con la intención de causar daño a los demás, sino más bien para redimirse, seguir las reglas y respetar al oponente», declara don Luigi
De manera paralela, en el distrito londinense de Westminster, se ha observado un fenómeno similar con la Christian Boxing Alliance. Fundada por Darrel McLeish, quien transformó su experiencia personal en prisión en un liderazgo comunitario, la organización utiliza el ring para fomentar la humildad y el control emocional. Los resultados en Londres son alentadores: los homicidios de adolescentes descendieron un 73% en 2025 respecto a 2021.
Fuente: El Debate







