El 14 de noviembre de 2000, la vida de Vincent Lafargue se detuvo en seco, literalmente. A sus 25 años, este joven suizo —que compaginaba el teatro con la radio y la enseñanza bajo un ritmo de vida frenético— sufrió un violento accidente de moto en el que chocó frontalmente contra un coche. Lo que para la medicina fue un paro cardíaco derivado de una hemorragia interna, para él se convirtió en un encuentro trascendental.
Durante el minuto en que su corazón dejó de latir, Lafargue relata haber experimentado una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM) que desafía la lógica clínica. Tras verse a sí mismo desde el techo del quirófano, fue atraído por una luz inmensa, no cegadora, que emanaba una presencia de amor absoluto. Al despertar, pudo describir con precisión detalles del hospital y diálogos médicos que ocurrieron mientras estaba clínicamente muerto, dejando atónito a su cirujano.
Esta vivencia no solo borró su miedo a la muerte, sino que reorientó su existencia hacia el servicio. Dos años después, conmovido por el mensaje de un sacerdote en la radio y tras un proceso de búsqueda espiritual, decidió ingresar al seminario. Ordenado en 2010, hoy ejerce como capellán de hospital, acompañando a enfermos en el mismo entorno donde él asegura haber nacido de nuevo. Aunque reconoce que la Iglesia occidental suele ser reticente ante lo paranormal, Lafargue defiende su testimonio como una prueba de que, más allá de la ciencia, existe una esperanza habitada por la luz.
Fuente: Camino Católico







