En un Brasil donde el catolicismo pierde terreno frente al secularismo, la supervivencia de la fe en las regiones más remotas e indígenas depende del compromiso de laicos como Leni y Dirce. Esta pareja de catequistas personifica la misión de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) para esta Navidad: visibilizar a quienes sostienen comunidades fracturadas por la pobreza y la violencia.
La historia de Leni y Dirce es una de redención profunda. Tras años marcados por el alcoholismo y la tragedia personal —incluyendo el suicidio de uno de sus hijos—, encontraron en la fe el motor para transformar su realidad. Hoy, su hogar no solo es su refugio, sino una improvisada escuela de catequesis donde intentan rescatar a jóvenes del consumo de drogas y la desintegración familiar.
Sin embargo, la voluntad no basta ante la geografía. Para llevar el Evangelio «hasta el último rincón», estos misioneros rurales enfrentan carencias críticas: necesitan una canoa motorizada para navegar los ríos y sueñan con un centro de formación que sustituya a su propia casa. En el corazón de la selva, su labor es el último muro de contención contra la desesperanza, demostrando que, incluso en la precariedad, la Iglesia sigue viva a través del servicio laico.
Fuente: Ayuda a la Iglesia Necesitada







