Mons. Sanz Montes habla del informe del Defensor del Pueblo

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El Arzobispo de Oviedo, a propósito del informe del Defensor del Pueblo sobre los abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica, ha escrito un artículo que publica El Debate en el que aclara que «sin duda, estos casos se han dado, lamentablemente. La comunidad cristiana lo ha reconocido, ha pedido perdón y ha tomado medidas para acompañar a las víctimas, estableciendo la prevención para que no siga sucediendo».

«Siendo esto verdad, no es, ni mucho menos, toda la verdad. Se trata de una dolorosa, minoritaria, verdad, que no por ser poca deja de doler.»

El resultado del informe «no ha sido el fruto de una investigación seria, sino la aleatoria extrapolación de una encuesta hecha por teléfono».

«El problema lo tiene la entera sociedad y no solo la Iglesia. Nosotros, como parte de esa sociedad que a veces se hace cínica, contradictoria e hipócrita, también hemos caído por parte de quienes menos deberían haberlo hecho en ese crimen que supone tamaño abuso de esta índole».

«(…) hay otras realidades que han delinquido igualmente, que lo han hecho quizás antes y con mucha más numérica saña. El ámbito familiar, el escolar, el del tiempo libre, el mundo deportivo, los establecimientos de fitness, internados y centros de protección estatales o autonómicos, etc. Es decir, es una sociedad la que ha podido caer en esa amoralidad perturbada y obsesa.»

«No es una guerra de cifras lo que aquí se dirime, sino la seriedad o frivolidad con la que se afronta la lacra criminal, pensando en las víctimas y acogiendo con delicadeza su relato.»

El arzobispo atribuye la jugada a la intención de desviar la opinión pública de «otras cuestiones de honda preocupación en un clima político encrespado y tenso mientras en nombre de España se traiciona la Patria pagando un altísimo precio por un amañado plato de lentejas en un Estado de derecho».

«Pero hay otras intencionalidades claras a mi modo de ver: provocar en la sociedad el secuestro de la autoridad moral de la Iglesia señalándola como una institución sistémicamente insolvente, encubridora y corrupta. ¿Quién confiaría sus hijos a un centro educativo religioso, o los dejaría en unas catequesis de formación cristiana, si la Iglesia está sistémicamente corrompida?»

«Como cristianos, estamos implicados desde esa templanza proactiva, y no rehenes de la tibieza muda y ausente, para salir en defensa de las víctimas, asumiendo nuestra responsabilidad en lo que nos toca, pero instando a que la entera sociedad adopte también las medidas adecuadas: desde la noble política, la cultura verdadera y la educación sin ideología.»

«No debemos consentir que se nos identifique con ese relato falso que desfigura la verdadera labor de la Iglesia».

Te recomiendo que leas el articulo completo en El Debate, porque no tiene desperdicio.