«No hay nada más grande que lo hace un sacerdote»

Éste es un testimonio de fe que un joven mexicano, seminarista en el que ha tenido mucho que ver Nuestra Señora Reina de la Paz de Medjugorje.

Al compartirlo con nosotros desea «glorificar la misericordia de Dios para conmigo en invitarme a seguirlo en esta vocación, y dar gracias a la “Gospa” por  su amor incondicional que no me ha dejado en ningún instante. Al mirar hacia atrás, veo en mis recuerdos, con asombro y gratitud, la amorosa mano de Dios y la presencia maternal de la Santísima Virgen María, Reina de la Paz, quien me ha conducido con ternura hasta su Hijo, el Señor Jesús».

Gracias al párroco de su infancia y a la fe que le transmitió su madre, siempre ha tenido devoción a la Reina de la Paz. «Aprendí a amar desde pequeño a la Santísima Virgen, relacionándome con ella con ternura de hijo, teniendo una devoción especial por el Santo Rosario y fiestas marianas».

En diferentes momentos de su vida tuvo una inquietud que despertaba su vocación al sacerdocio. Con 18 fue más fuerte la llamada y por entonces pudo viajar a Medjugorje.

«Cuando Patrick (uno de los videntes) contaba cómo experimentó la misericordia de Dios a través del sacerdote, después de muchos años de no acercarse al sacramento de la Confesión, llamó a pasar enfrente a todos los sacerdotes presentes. Entonces dijo Patrick: “No hay nada más grande en este mundo que lo que hace un sacerdote.” En ese momento, al escuchar esas palabras, mi alma se llenó de luz y claridad, pues había encontrado la respuesta que tanto buscaba».

Te recomiendo que leas el testimonio completo entrando en este enlace de Centro Medjugorje