Una nueva víctima de la cultura del descarte

Continúa la agonía de Vincent Lambert un francés que, con 42 años, es tetrapléjico y vive postrado en una cama en un estado de mínima consciencia. El pasado 2 de julio, el Tribunal Supremo francés dictaminó que se le retiraran sus soportes de vida para dejarlo morir.

Como cuenta Vatican News, le quitaron la alimentación y la hidratación. Vincent se está muriendo de hambre y de sed. Vincent no estaba en estado terminal, sólamente tiene una discapacidad. Respira de forma autónoma, tiene latido del corazón espontáneo. No se está muriendo. Bueno, ahora sí.

Su mujer está a favor de la desconexión, pero sus padres han emprendido una dura batalla legal para que no maten a su hijo.

El Papa está muy preocupado y ha hecho diferentes llamamientos. El último ha sido en un tuit: La eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza.

En Francia, la eutanasia está prohibida, pero los jueces en el caso Lambert han admitido la suspensión del tratamiento considerando su prosecución una obstinación irrazonable, un acto inútil.

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