«El Señor ha puesto inquietudes en mi corazón inimaginables»

En la web de la Delegación de Infancia y Juventud de Santiago de Compostela, leemos el testimonio de una joven que lleva tan sólo una semana en el Monasterio del Sagrado Corazón de las Hermanas Pobres de Santa Clara.

«Nunca había pensado en ser religiosa ni monja ni nada de eso, a pesar de haber compartido amistad y trabajo con muchas de ellas, y mucho menos había contemplado la opción de la clausura, ¡con lo inquieta que yo soy!… y abrazando la pobreza, ¡yo que no soy capaz de ahorrar ni un céntimo!, y otras tantas cosas más. En este tiempo el Señor ha puesto inquietudes en mi corazón inimaginables para mí, pero también muchos deseos, como el de amarle y conocerle cada día un poco más y mejor, el deseo de alabarle y adorarle por lo que ha hecho conmigo o el deseo de crecer imitando a María».

Quizás, lo más duro, ha sido despedirme de la familia con la que he convivido toda la vida; más aún ha sido complicado que no me hayan querido acompañar, que no me hayan sabido entender. Al fin y al cabo no es una decisión que nadie tenga que entender, sino que aceptar por la felicidad de una persona. Mi decisión no ha sido fácil para ellos; la reja del monasterio es un poco inexplicable para todos.

Entra en este enlace de Delegación de Infancia y Juventud de Santiago y lee este testimonio completo para que descubras la alegría y paz que hay detrás de unas rejas de clausura