El Vía Crucis con el Papa

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Chiesa di San Polo (Venice) - VIA CRUCIS VIII - Jesus meets the women of Jerusalem who weep by Giandomenico Tiepolo

Como cada año, hemos podido acompañar al Papa en el Vía Crucis por el Coliseo de Roma. Este año, los textos, a cargo de la hermana Bonetti, han sido bajo el título: “Con Cristo y con las mujeres en el camino de la cruz”.

En el centro han estado las víctimas de la trata personas, los menores mercantilizados, las mujeres forzadas a prostituirse, los migrantes y los refugiados. «Ellos son los nuevos crucificados de nuestro tiempo, cuyo sufrimiento debe despertar las conciencias de todos nosotros».

Al final el Papa rezó esta oración:

«Señor Jesús, ayúdanos a ver en Tu Cruz todas las cruces del mundo: la cruz de la gente que tiene hambre de pan y de amor; la cruz de los solitarios y abandonados, incluso por sus propios hijos y parientes, la cruz de personas sedientas de justicia y paz, la cruz de la gente que no tiene el consuelo de la fe.

La cruz de los ancianos que se arrastran bajo el peso de los años y la soledad; la cruz de los migrantes que encuentran sus puertas cerradas a causa del miedo y los corazones blindados por cálculos políticos, la cruz de los pequeños, heridos en su inocencia y pureza, la cruz de la humanidad que vaga en la oscuridad de la incertidumbre y en la oscuridad de la cultura de lo provisorio, la cruz de las familias rota por la traición, por las seducciones del maligno o por la ligereza asesina y el egoísmo, la cruz de las personas consagradas que buscan incansablemente llevar tu luz al mundo y se sienten rechazadas, burladas y humilladas.

La cruz de las personas consagradas que, en el camino, han olvidado su primer amor; la cruz de tus hijos que, creyendo en ti y tratando de vivir según tu Palabra, se encuentran marginados y descartados incluso por sus familias y por sus compañeros, la cruz de nuestras debilidades, de nuestras hipocresías, de nuestras traiciones, de nuestros pecados y de nuestras muchas promesas rotas; la cruz de tu Iglesia que, fiel a tu Evangelio, lucha por llevar tu amor también entre los bautizados.

La cruz de la Iglesia, Tu esposa, que se siente continuamente atacada por dentro y por fuera; la cruz de nuestra casa común que se marchita seriamente ante nuestros ojos egoístas y está cegada por la codicia y el poder.

Señor Jesús, reaviva en nosotros la esperanza de la resurrección y de Tu victoria definitiva contra todo mal y toda muerte. ¡Amén!».

En este enlace de Vatican News puedes leer completa esta información.