Carta de un enfermo de distrofia muscular

En la sección de catas de La Vanguardia, nos ha llamado la atención una que está escrita por un lector que tiene distrofia muscular. Cuando según lo que transmiten los medios, parece que muchos de los que tienen enfermedades terminales querrían les practicaran la eutanasia, transcribo el texto íntegro de esta carta porque ka realidad es otra:

Estar en contra de la eutanasia no es ser de derechas, ni estar a favor ser de izquierdas. Tampoco hace más de independentista querer una ley que la permita, ni hace de más españolista oponerse. Este tipo de visiones simplistas que se están manifestando a la opinión pública darían risa si no fuera porque pueden tener consecuencias siniestros sobre nosotros, los enfermos por los que no hay esperanza de curación.

Yo soy uno de estos enfermos. Tengo distrofia muscular. Puedo mover el ratón del ordenador y teclear sobre el móvil. Y nada más. Gracias a la UOC estoy pueden seguir unos estudios universitarios a distancia. Sé que la enfermedad que tengo es crónica, progresiva e incurable. Voy perdiendo fuerza muscular día tras día.

La eutanasia es un tratamiento para que me muera. Y yo de la medicina espero otra cosa: un tratamiento porque me estoy muriendo. Es decir, que es mucho mejor invertir en acompañamiento en estos momentos.

Los cuidados paliativos dan una respuesta mucho mejor en todos los sentidos, tanto por mí como por los que me acompañan. Plantea mejor que esperamos: que podamos sentirnos bien acompañados, sin dolor, al ritmo que la naturaleza va marcando, disfrutando de la vida que aún tenemos. Tengo la suerte de poder disfrutar de la atención de los cuidados paliativos, ante las que la eutanasia se presenta como una alternativa muy triste, como un paternalismo que nos ahoga.

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