Necesitamos ser conocidos y mirados

La revista digital Vida Nueva, ha publicado un artículo de Josefer Juan sobre la mirada de Dios que es precioso:

No hemos entendido nada. Necesitamos ser conocidos y mirados. Lo deseamos a gritos y con lamentos. Abrir el corazón, descargar las lágrimas y heridas, y reconciliar plenamente la historia y lo vivido en ella con nosotros mismos. Aguardamos el momento en que sea posible. Pero una mirada así pintada, así contada, solo provocará una mayor desconfianza, una fuga si cabe aún más precipitada en dirección contraria. Mayor sufrimiento. ¿No hay nadie que sea capaz de mirarme, conocerme y quererme como estoy siendo?

Hace falta volver a la ternura de Cristo, cuya imagen en Javier sabe sonreír invitando a quien se acerca a descansar en Él. Urge hablar de una oración en la que nos dejemos contemplar sin miedo por Dios, en la que pidamos ver como el ciego de Jericó que es visto por el Maestro que pasa. Resulta imprescindible recuperar a Agustín: “Dios me ve más que yo a mí mismo, más hondamente.” Dios mira desde dentro y desde allí conoce y ama, acoge y sana; al contrario que las personas cuya mirada va de lo exterior hacia lo interior

Te recomiendo que leas este artículo completo en este enlace de Vida Nueva