Adorar, sólo adoramos a Dios. Pero realmente qué es adorar? Publica Vatican News una predicación de cuaresma del Padre Cantalamessa a la curia vaticana, sobre la adoración que es preciosa.

«Si se quiere decir algo para “parar” la mente e impedir que vagabundee en otros objetos, conviene hacerlo con la palabra más breve que exista: Amén, Sí. Adorar, en efecto, es asentir. Es dejar que Dios sea Dios. Es decir sí a Dios como Dios y a sí mismos como criaturas de Dios».

«La adoración exige plegarse y callarse. Porque con la adoración se inmola y se sacrifica el propio yo, la propia gloria, la propia autosuficiencia».

«Adorar a Dios no es tanto un deber, una obligación, cuanto un privilegio, más aún, una necesidad. ¡El hombre necesita algo majestuoso que amar y adorar!  Está hecho para esto. Por tanto, no es Dios quien necesita ser adorado, sino el hombre quien necesita adorar.»

«Estando tranquilos y silenciosos, y posiblemente largo tiempo, ante Jesús sacramentado, o ante un icono suyo, se perciben sus deseos respecto de nosotros, se depositan los propios proyectos para dar cabida a los de Cristo, la luz de Dios penetra, poco a poco, en el corazón y lo sana.»

Te invito a leer el artículo completo al que puedes acceder en este enlace de Vatican News 

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