Álvaro es un joven madrileño de 24 años normal, como cualquier otro. Tiene un talento especial para la música, ha estudiado enfermería y tiene familia y muchos amigos. Cope lo ha entrevistado y le ha cómo ha llegado al seminario.

En los últimos años ha tenido una inquietud espiritual, ganas de amar más al Señor. Explica que la vocación es una llamada a la que respondes voluntariamente, porque quieres, nadie te obliga: «No se me apareció un ángel ni el Espíritu Santo».

Cuando rompió con su novia le dijo a Dios: «Yo siempre llevo una cruz en el bolsillo y entonces pregunté: ‘¿y ahora qué? ¿qué va a ser de mi vida?’ En ese momento, me dio alegría pensar en esa posibilidad, no como otras veces que uno se lo plantea y te lo quitas de la cabeza: ‘Mira, Tú tienes el plan de mi vida escrito. Todo lo que me ha pasado en la vida es porque Tú lo has querido y es como voy a ser más feliz, así que ¿para qué me voy a preocupar?» 

En este enlace de Cope puedes leer completa esta entrevista con la historia personal de Álvaro

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