«El bullying me convirtió en un hombre malo»

Lo que vivimos de pequeños nos va conformando como personas adultas. Hay situaciones, como el maltrato o el acoso escolar, que pueden hacer tanto daño, no sólo físico sino también mental, que dificulte el desarrollo normal como adulto.

Es el caso que podemos leer en Portaluz, el del Ingeniero en Sonido Diego Fletcher que sufrió bullying en el colegio desde los 10 años. Llegó un momento en que, sin poder resistirlo más, reaccionó… “Yo tomé la decisión de volverme malo”, dice, resumiendo así su inicio en el consumo de drogas con sus amigos del barrio entre quienes se sentía cómodo pues no lo agredían. Alrededor de los 15 años se desbordó por completo y “en menos de seis meses” ya había probado la marihuana, el boxer (inhalar pegamento), pastillas de indicación psiquiátrica como el ravotril, bazuco (pasta base de cocaína) y cocaína. El alcohol era apenas un acompañamiento de esas drogas en sus farras nocturnas.

Tiene una historia dura, de luchas y fracasos, en la que la intervención de un médico católico fue crucial para llegar a Dios.

“Gracias a Ella (Santísima Virgen María) vi que era un esclavo y pude ir renunciando a las drogas, a ese impulso de querer negociarlo todo, esos engaños, esas personas que uno cree amigos y son sólo compañeros de celda. Pude tomar decisiones radicales orando, pidiendo al Señor su ayuda. Hoy rezo el rosario a diario, intento hacer Eucaristía diaria, tengo mi comunidad católica, hago parte del grupo de música sacra… Sólo hay Uno, Dios, que tiene el poder de liberarnos de todas esas cadenas. Por mi experiencia, a cualquiera que sea adicto le animo a que acudan al médico, acudan a Jesucristo, porque Él es el único que tiene el poder de sanarlos” anima Diego con fervor.

En este enlace de Portaluz puedes leer su proceso y cómo a través de ese médico, Dios actuó en él