José Ottavis, de 38 años, es un político argentino que tras varios años enganchado a la droga y a la vida un tanto excéntrica y pasada de vueltas, ha manifestado en sus redes sociales que, gracias al rezo del Santo Rosario, ha crecido su amor a la Virgen y ha conseguido dejar la cocaína.

Carifilii recoge parte de una entrevista donde explica, entre otras cosas, su proceso. Descubrió que tenía tendencia autodestructiva y tristeza debido a unos abusos sexuales que sufrió de joven.

A través de un libro llamado El regreso del hijo pródigo, del religioso holandés Henri Nouwen, a quien inspira el cuadro de ese nombre que pintó Rembrandt. Ahí vi que lo psicológico estaba cerrado, pero que lo único que me haría dejar la droga era Dios. Y empecé una búsqueda religiosa. Descubrí que había olvidado que soy hijo de Dios y que Él me ama. Y que cada vez que sufrí estuvo a mi lado y me salvó. En esta búsqueda también comencé a rezar el rosario. Empecé a creer desde el corazón.

Fui a Salta [a la Virgen del Cerro] junto a Celia, quien hoy es mi pareja. Fue una experiencia muy fuerte. Empecé a rezar el rosario, a algunos santos y a los arcángeles. Con toda la fuerza de mi alma le pedía a Dios “que hoy sea un día en que tome menos que ayer, y que no me muera”, porque la droga te lleva a la muerte, no hay otra. Hoy lo rezo todos los días. Me levanto, me arrodillo frente al altarcito que tengo en casa, bendigo el día y pido no drogarme. Soy científico en esto: recé seis meses el rosario y desde el 21 de agosto del año pasado no me drogué más.

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