Así se prepara morir un chico de 20 años

Gian creció e hizo crecer. Tenía fe y la hizo volver en los demás. Era hombre de comunión y deseaba que se amase. Y lo decía, lo escribía en WhatsApp, lo manifestaba. La de Gian, humanamente, es una historia de dolor. Evangélicamente, una historia de gracia y de belleza. Con sólo veinte años, ha demostrado que se puede estar habitado por Dios y por los hombres.

En Aleteia hemos descubierto la historia de Gian contada por su sacerdote. Un chico de 20 años al que le diagnosticaron un cáncer y que, lejos de rebelarse, le hizo acercarse más a Dios.  encuentro tras encuentro, crecía su deseo de vivir y, paradójicamente, aumentaba su conciencia de que iba a morir. “Padre, estoy muriendo. ¿Qué me espera? ¿Cuál será mi recompensa? ¿Jesús me está esperando?”. Tuve la sensación de que la muerte no le tomó por sorpresa. Al revés.

El milagro de los últimos meses de su enfermedad no fue el de la curación. Quizás esto habría sido más espectacular. Su caso nos muestra a un Gian que sabe afrontar la vida antes de la muerte y sabe leer, con los ojos de la fe, una enfermedad y un dolor de los que se hace no amigo, sino señor.

Si quieres saber un poco más de este testimonio tan edificante, entra en este enlace de Aleteia