El perdón se sienta a la mesa

Gabi y Francisco Santoscoy se casaron «para siempre» y tuvieron tres hijos, pero cuando ella se fue de casa con otro hombre, nadie pensó que pudieran reconciliarse. Sin embargo, así sucedió después de cinco años y entonces, «hubo un perdón total. Ni una sola palabra de reproche», algo que la familia define como «una gran bendición» porque hoy «somos plenamente felices» y «tenemos un amor maduro bien fundamentado en Dios».

Alfa y Omega nos cuenta esta historia de perdón que forma parte de la película «El mayor regalo». Aquí podrás descubrir que si te pones en manos de Dios, todo es posible.

Francisco cayó en depresión y solo empezó a recuperarse cuando los niños regresaran motu proprio a la casa familiar pocas semanas después de haberse ido con su madre. El apoyo definitivo lo encontró en el movimiento Regnum Christi y, tras un viaje a Medjugorje, en su constante oración a la Virgen. «Comencé a rezar el rosario todos los días por Gabi y por la persona con la que se había ido. Asistía a Misa y leía la Biblia diariamente. También ayunaba a pan y agua dos veces por semana».

Paralelamente, su nueva vida cerca de Dios le llevó a buscar activamente el restablecimiento de su matrimonio y, de forma simbólica, empezó a colocar el plato de Gabi en la mesa, tanto en el desayuno como en la comida y en la cena».

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