La Carlos III no deja celebrar una Misa de inauguración de curso

Nos acaba de llegar esta información por whatsapp y, tras comprobar la veracidad de los hechos, hemos querido compartirlos con vosotros (La Misa estaba prevista para el martes 16):
*MUY IMPORTANTE*
Queridos hermanos. Me temo que tenemos noticias y peticiones. Queremos poneros al corriente a todos los que aún no conociérais el desarrollo de los acontecimientos, con total transparencia, para que conozcamos todos el estado de las cosas.
Como sabéis, hace ya unas semanas pedimos desde la asociación un espacio en la universidad para celebrar el acto inaugural, que se trataría de una eucaristía con presentación de la asociación y un pequeño almuerzo en el que conocernos mejor en un ambiente festivo. Apreciando que todas las formalidades eran correctas y la actividad sin motivo de denegación, se nos concedió el aula 10.2.12. Invitamos al obispo para que oficiase la ceremonia y accedió gustosamente.
Con la promoción del acto, este llegó a conocimiento de gran parte de la comunidad universitaria gracias a la gran labor de muchos de vosotros. Sin embargo, al parecer una serie de asociaciones con las que no hemos tenido trato alguno previo (Totus Tuus es de nueva creación) parecen haberse molestado por algún motivo por la celebración de esta eucaristía, aprobada por la administración de la universidad. Han manifestado quejas a la administración y han llegado a confabularse para amenazar con boicotear el acto a toda costa.
También constatamos que personal de la universidad estaba retirando los carteles de promoción que habíamos fijado.
En este ambiente, solicitamos también desde la asociación la presencia de la seguridad del campus en el lugar a la hora de la celebración, y rogamos se velase por el correcto desarrollo de una actividad lícita, pacífica y universitaria como tantas otras. La respuesta desde los órganos de administración fue tranquilizadora: la retirada de los carteles respondía exclusivamente a que contenían el logo de la universidad, algo que no permite la normativa. Un error de forma irrelevante. Si no nos habían comunicado nada, dijeron, era para no hacernos sentir atacados. En cuanto a las amenazas del acto, nos tranquilizaron diciendo que desde la administración estaban por el correcto desarrollo de las actividades universitarias y velarían por ello.
Así estaban las cosas hasta el día de hoy. Incomprensiblemente, por la resolución que ahora adjunto, la universidad ha decidido revocar la autorización para el uso del aula el día de mañana. No podremos celebrar ninguna actividad en el aula como estaba previsto.
Cómo comprenderéis, esto supone un atropello a los derechos de nuestra asociación y de los estudiantes interesados en participar del evento, que somos muchos. La lectura es clara. Si a una serie de asociaciones y/o estudiantes determinados actos públicos en la universidad (aún con el consentimiento de esta) no le parece  de su agrado, bastará con amenazar con violentar el acto en cuestión para que este sea anulado. La universidad cede ante el chantaje de los intolerantes. Ellos son los que al final decidirán qué actos tienen cabida y cuáles no en el espacio de la universidad en función de su afinidad con los mismos.
Cómo comprenderéis, en este ambiente no podemos exponer al señor obispo a venir a la universidad mañana. Pero también entenderéis que no podemos simplemente agachar la cabeza y marcharnos derrotados. Por eso hemos decidido tomar una serie de medidas. Recurriremos la resolución denegatoria, aunque no sea práctico, para dejar constancia de nuestra queja formal. Y mañana, aunque no podamos celebrar la eucaristía como querríamos, tenemos que hacer acto de presencia.
Se nos deniega el uso del aula. Pero si mañana sencillamente desaparecemos, estas asociaciones chantajistas habrán conseguido su propósito. De modo que, siempre con los valores cristianos presentes, de modo pacífico y sereno, vamos a reunirnos en el pasillo delante del aula a la hora propuesta, para poder al menos tener unas palabras en las que presentemos la asociación, nos conozcamos todos y podamos dar testimonio de que la comunidad cristiana de estudiantes de la universidad está viva, activa y con ganas de hacer el bien y reivindicar lo que por derecho le corresponde.
Por eso es importante que mañana no fallemos. Ahora más si cabe que antes. Que nos presentemos allí mañana todos, cuántos más mejor. Que llevemos el pasillo con estudiantes católicos que sólo piden respeto y comprensión. Que se vea que hemos venido para quedarnos y colaborar con la universidad y el público general. Animad a vuestros compañeros dudosos, profesores, empleados…
Es vital que la universidad tome conciencia de la realidad católica que contiene, y que no debe anteponer la opinión de determinados sectores violentos sobre la de otros que actúan en el seno de los procedimientos establecidos. Por eso pedimos desde la Junta directiva que, por favor, tengáis la valentía y el ánimo de acompañarnos mañana.
_Bienaventurados vosotros cuando os persigan o insulten de cualquier modo por mi causa porque vuestro nombre está inscrito en el reino de los cielos_