María y Cecilia terminan ya su voluntariado en Calcuta, con la Misioneras de la Caridad. No ha sido fácil, el principio es duro, pero poco a poco han ido llenándose de la paz que proporciona el servicio a los demás.

Ellas animan a todo el mundo a vivir esta experiencia ha sido fantástica de caridad y amor sin límites.

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