La libertad tiene que ser liberada

«Libertad» es actualmente la palabra estrella del momento. Nosotros, los jóvenes, escuchamos continuos llamamientos a la libertad en la universidad hacia la orientación sexual, la libertad de expresión, la ropa, incluso de nuestros actos, llegando a cuestionar las leyes morales que nos rodean.

Siempre se dice que la libertad es hacer lo que nos da la gana. Es escoger muchas veces lo que nuestro cuerpo nos llama a hacer. Si lo piensas detenidamente, no acabas haciendo lo que te da la gana sino que haces lo que tu gana te dice. Pero de esta manera, ¿Acaso no nos convertimos así en esclavos de nuestros propios impulsos? Si escuchas en tu interior, hay una parte de nosotros que no queda saciada al realizar este tipo de actos impulsivos.

Entonces, ¿Qué hay de la verdadera libertad? ¿Cómo la conocemos? ¿Cómo la vivimos?

La auténtica libertad se basa en poder escoger el bien y no vivir desde los impulsos. Ser libre para poder dejar tus asuntos y poder entregarte a los demás. La libertad se haya viviendo en la Verdad y, esto es, la Palabra. Es por esto por lo que la libertad ha de ser liberada, puesto que muchos no conocen esta gran noticia y quedan aferrados a cosas mezquinas.

No hace falta leerse manuales de filosofía para comprender este concepto. Esta libertad de la que te hablo, es la misma libertad que nos regaló Jesucisto. Su cruz fue la victoria absoluta sobre la esclavitud del pecado. ¡Para ser libres nos ha liberado Cristo! dice San Pablo. A esto es a lo que estamos realmente llamados, a ser libres y a no ser esclavos del dinero, sexualidad o afectos que nos llevan a tomar decisiones impropias del espíritu. Es el Amor de Dios hacia la criatura el que libera completamente al hombre, a ti y a mí.

Una vez comienzas a gustar un poquito de esta libertad, comprendes que va más allá de un pensamiento o de una forma de vestir. Que las cosas mediocres no nos van a ninguno de nosotros y que la verdadera libertad se ecuentra en Jesucristo.

Nosotros ahora conocemos esta libertad pero otros agonizan porque no conocen esta gran noticia, ¿Estás dispuesto a liberarlos de sus ataduras?