Campamento rural con el seminario de Cuenca

Este post del blog «se llenaron de inmensa alegría», me ha parecido tan bonito, entrañable y sobre gente estupenda que no me he podido resistir a compartirla con vosotros:

¿Qué quieres que te cuente? Quizás faltan las palabras. Había pensado en muchas cosas. Podríamos hacer una lista de frases sueltas que me han impactado. Hablando con Felipe, el arquitecto, el que toca la guitarra, muy alto… Es arquitecto. Trabajó cuatro años como tal y después entró en el Seminario porque escuchó la llamada de Dios. Y mientras lo recordaba oyéndole cantar durante el Rosario, pensaba: “cuando yo lo dejé todo, no tenía nada”. Podríamos decir que sólo dejé a mi familia. Pero él también. Él ha dejado su carrera, su trabajo, su vida… yo no la dejé porque nunca tuve otra vida, aunque cada día haya que dejar muchas cosas porque debemos hacer otras. Él mismo me decía: “Hay que saber elegir también entre dos cosas buenas”. Por eso, la Vigilia de aquella noche era voluntaria. Porque no puede haber leyes en el AMOR. ¿De verdad que sólo vas a Misa porque es “obligatorio”? Pocas Misas te quedan por asistir, entonces.

Después pensé que sería mejor escribir un testimonio… Y llegó Freddy. El último chico de los que vivieron en Uclés. Los demás descansaban. Nosotros nos quedamos en el comedor y él hablaba. Explicaba la obra de Dios en él. Y decía muchas veces aquellas palabras del Papa Francisco: ¿Por qué me eligió a mí? ¿Por qué me trajeron mis padres a Casasimarro, desde donde conocí el Seminario? Ya no puedo hacer nada más que quedarme en el Seminario. Cuando veo a un cura confesando me tiembla el corazón. Son repetidos síes que te llevan a una aventura. Empecé siendo monaguillo porque me gustaba y la primera Misa la ayudé solo porque no había ningún otro. Después vinieron muchos y, al final, me volví a quedar solo y me fui al seminario. Es bonito ver cómo Dios se sirve de cosas que no te imaginabas. Si mis padres no se hubieran cambiado de pueblo, no habría ido al Seminario. Mis padres fueron a Ecuador a buscarme, porque soy adoptado, ¿por qué se encariñaron por mí? Creo que es el comienzo de todo. Si no hubiera sido así estaría en Sudamérica con una vida totalmente diferente. 

También podría hablarles de Carlos, amigo desde hace muchos años. Antes de entrar al Seminario. El amigo de Mamen se estaba preparando para aprobar el Curso de Acceso a la Universidad para mayores de veinticinco años. Lo recuerdo como si fuera ayer. Su profesora era Mamen, una compañera del Instituto de Motilla, aunque de eso hace ya muchos años pero lo recuerdo como si fuera ayer. Hemos conversado ya de la pastoral. de la formación, del corazón y de tantas cosas que nos unen. Pronto el ministerio, rezamos por él para que sea un sacerdote según el corazón de Jesús. El próximo sacerdote de la diócesis de Cuenca.

El sacristán Francisco, que parece que lo haya sido toda la vida, y que ha tomado posesión de la parroquia como si fuera suya. Suya es, que Iglesia somos todos. Vuelve cuando quieras, cuando puedas. Y si no, pues ya iré yo. Francisco, el doctor del Cluedo, Luis, argentino, bueno como el Papa. El Papa Luis le llaman los niños, Mati, un muchacho más, sacerdote cercano, antiguo profesor de Santa María, al que los no tan jóvenes recuerdan con mucho cariño. El rector Don José Antonio, compañero del Tribunal, rector del Seminario y muchas cosas más. Una alegría haber compartido con todos ellos. Troyano y César, de Guadalajara, Fidel de Villanueva de la Jara, creo que ahora sí que me he aprendido todos los nombres. De todos aprendo algo cada vez que los veo. Recuerdos se agolpan en la mente, de Uclés, de los formadores de mi noviciado, y del Mater Dei de Castellón…

Los chicos y chicas de Santa María también dan las gracias. No se querían ir. Los padres agradecidos, y nosotros, por la colaboración con las comidas y cenas. Por la limpieza, la disposición, la confianza. Es difícil de explicar el Gozo que siente el párroco cuando terminan unos días tan llenos, que parece que hayan pasado más, por la gran cantidad de cosas y personas que nos dan la ocasión de confesar y confesarnos, de hablar y de escuchar, de rezar para pedir y para dar gracias. Espero poder resumir en un vídeo algo de lo que hemos vivido estos días. Pidamos al Señor sacerdotes santos. Y demos gracias por todo esta semana.

El post original puedes leerlo aquí: Campamento Rural con el Seminario de Cuenca