Las diez reglas de oro del matrimonio ideal

Estamos ya en pleno verano y muchos matrimonios estáis de vacaciones o a punto de empezarlas. Esto requiere: pasar más tiempo juntos y, por tanto, que haya más roces. Sin embargo es también un buen momento para disfrutar juntos y para eso os lo tenéis que proponer.

Siempre oyes o te llegan estudios, consejos o fórmulas que pueden salvar tu matrimonio. Pues aquí te dejamos 10:

  • Si tienes que criticar algo, hazlo con amor.
  • Nunca os enfadéis los dos al mismo tiempo. Uno después del otro.
  • Nunca os gritéis el uno al otro, a menos que la casa esté ardiendo.
  • Si uno de los dos tiene que vencer, deja que sea tu cónyuge.
  • Nunca os echéis en cara los errores del pasado.
  • Por lo menos una vez al día dile algo bonito a tu cónyuge.
  • Sé negligente con alguien antes que con tu cónyuge.
  • Nunca os retiréis a dormir sin haber hecho las paces.
  • Cuando te hayas equivocado, reconócelo y pide disculpas.
  • Dos no pelean si uno no quiere.

Son unas reglas que en realidad no nos dicen nada nuevo, son tan antiguas como el mundo, llenas de sentido común y muy prácticas.

Pero…¿No os suenan a algo? ¿No es más verdad (como dicen en los juicios) que estas reglas se corresponden con el ejercicio de las virtudes humanas y cristianas? Y esto es así aunque haya a quien no le guste por la alergia que le produce todo lo que suene a religión.

«Si tienes que criticar, hazlo con amor»: caridad, corrección fraterna, afabilidad, paciencia.

«Nunca os echéis en cara los errores del pasado»: Comprensión, indulgencia. Amarle de verdad, incluso con sus defectos.

«Nunca os retiréis a dormir sin haber hecho las paces»: Claridad en las relaciones, humildad para reconocer mi parte de culpa, olvido de rencores y enfados.

«Al menos, una vez al día hazle algún cumplido a tu cónyuge»: Detalles pequeños de cariño, cordialidad, galantería.

«Cuando te hayas equivocado, reconócelo y pide disculpas»: Sinceridad, sencillez, porque no es mejor quién no se equivoca nunca.

«Dos no pelean si uno no quiere»: El que está más sereno es el que mejor puede ceder. Las cosas se ven mejor con cierta distancia. Sentido común, amor al otro.

Este es el camino. Os animo a que reflexionéis sobre estos puntos delante del Señor, lo habléis entre vosotros y los pongáis en práctica. Y disfrutad juntos, que de eso es lo que se trata.

¡Feliz verano en familia!