¿A quién se le ocurre hablar de casarse por la Iglesia, hoy?

Os presento de la mano de mi buena amiga María Álvarez, su libro «Una decisión original» y un testimonio que os va a enriquecer y ayudar con vuestro noviazgo y matrimonio:

Este año he acudido a la Feria del Libro, por primera vez al otro lado de la caseta, como autora de “Una decisión original”. Cuando te invitan a participar piensas inmediatamente en el contacto con los lectores; y, sin duda, es la mejor parte de la experiencia: conocer a las personas que se interesan por el libro, ponerles cara, responder a sus preguntas y escuchar sus comentarios. También da un poco de vértigo ¿y si nadie se acerca? Y, al menos en mi caso, vas preparado para una cura de humildad, dispuesto a asumir que no vas a tener éxito y que vas a pasar desapercibido o ignorado.

Pero hay otra parte en la que no piensas de primeras: los comentarios de las personas que pasan por delante del libro y lo desprecian. También es muy educativo, porque duele; y te hace consciente de la cantidad de veces que tú has hecho lo mismo: despreciar algo sin darte cuenta (¿o sí?) de que detrás de ese algo hay alguien a quien el desprecio le duele. Porque no es lo mismo el comentario de quien no comparte tu punto de vista, manifestado desde el respeto, que las risas y las miradas de desprecio que también se dieron.

Es llamativo que los comentarios negativos se referían al subtítulo: “guía para casarse por la Iglesia”, resumidos en “eso no tiene futuro”, “quién escribe algo así, hoy”. Pasado el primer momento, la pregunta es ¿tiene sentido escribir algo así, hoy? ¿tiene futuro proponer casarse por la Iglesia? Y la respuesta, ratificada una y otra vez, es: ¡sí, tiene sentido y tiene futuro! Porque cada vez más recibo consultas de personas con serias heridas afectivas causadas por vivir las relaciones de amor de una forma que no les puede llenar la vida ni llenar el corazón. Por el contrario, recibo también el testimonio de personas que han conocido la verdad de la propuesta de la Iglesia sobre el matrimonio y han empezado un proceso de sanación de las heridas y de afianzarse en el camino de un amor de verdad (que no de novela rosa). Personas que me confían: cuando nos hemos convertido nos hemos empezado a dar cuenta del tesoro que es nuestro matrimonio y hemos empezado a cuidarlo. Y que preguntan cómo pueden formarse para poder proponer a otras parejas la verdad del amor que han conocido.

Y es que la propuesta de la Iglesia sobre el matrimonio no es una imposición, ni algo válido para épocas pasadas: es una propuesta liberadora porque se basa en la verdad del amor. Y sólo la verdad llena el corazón y la vida de las personas. Qué buen día para recordarlo, en la fiesta de santo Tomás Moro que tuvo el valor de defender con su vida la verdad que había conocido y vivido.

Este post también lo puedes leer en su blog Está por venir