Raúl Berzosa a Jóvenes Católicos:« La Iglesia nunca se ha separado de vosotros»

Don Raúl Berzosa, obispo de Ciudad Rodrigo, ha escrito una carta pensando en nosotros, jóvenes. Pero no solo eso sino que se ha dirigido personalmente a nuestro blog, Jóvenes Católicos, para ayudarnos a comprender la realidad de los jóvenes de hoy en día.

Don Raúl ha tratado de explicarnos cuál es la situación de los jóvenes ahora mismo. Habla de jóvenes «nativos internautas y cibernéticos» que no son conscientes de que en la vida hay problemas y misterios a los que sólo las creencias pueden responder.

La «sociedad insaciable» en la que vivimos no favorece a que consigan desconectarse de las redes sociales: «el aquí y ahora», «selfies» o «generación millenials»… Vivimos la vida a una velocidad de vértigo y esto provoca que seamos incapaces de decidir por nosotros mismos y por ello sigamos lo que hace la mayoría o acabemos siendo esclavos de nuestros propios impulsos.

Uno de los aspectos más importantes de esta carta son las causas del por qué es difícil descubrir la vocación entre los jóvenes. Una de las que más me ha sorprendido es que hay una mentalidad que piensa que todo tiene su precio, es decir, es muy complicado comprender que existe la gratuidad o vivir de la Providencia. Don Raúl Berzosa explica que ahora mismo no se comprende una vida gastada y consagrada cómo célibe, dejando a un lado el desarrollo de una vida afectivo-sexual-genital, que esté al servicio de los demás y por Jesucristo.

Por otro lado, el obispo de Ciudad Rodrigo propone algunas cuestiones pastorales y vocacionales que poseen futuro y pueden ser útiles para todas aquellas personas que trabajan en la pastoral juvenil pero sobre todo para nosotros, los jóvenes.

Desde Jóvenes Católicos damos las gracias a Don Raúl por ofrecer su saber y su tiempo para escribir esta carta personalmente a Jóvenes Católicos y también a Dios por la vida de Don Raúl. Quizás algunos no conozcáis este dato, pero Don Raúl es el hermano de la Madre Verónica, fundadora de Iesu Communio. Hoy es un día para estar felices y sobre todo agradecidos porque no todos los días un obispo nos escribe personalmente.

 

 

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