“Mamá… has venido…”

Creo que muchas veces no nos damos cuenta de lo que es el amor de una madre, el poder que tiene. Un amor sin medida.

Nuestro amigo Carlos Andreu, en su blog, nos cuenta una preciosa historia que corrobora este inmenso amor:

Entre las sesiones de la semana pasada recordaré especialmente una que impartí para casi 300 enfermeras. Y entre las de esta, dos sesiones en una Clínica en Pamplona para todo su personal: médicos, enfermeras, auxiliares…  Siempre me ha llamado la atención la profesión médica en general,  por lo que de fraternidad tiene.

Un joven después de un accidente de tráfico fue trasladado a un hospital. Avisaron a su madre de que su hijo estaba ingresado en la UCI muy grave. La mujer acudió rápido y pidió verle. Los médicos le dijeron que su hijo luchaba entre la vida y la muerte y que cualquier excitación, por pequeña que fuera, podría resultar letal. Además le informaron que el muchacho estaba inconsciente, por lo que no iba a reconocerle.

La madre prometió que no hablaría ni haría ruido, y suplicó que le dejaran acceder a la UCI aunque sólo fuera para poder despedirse de su hijo. Los médicos aceptaron su petición a cambio de que no dijera nada y de que si las constantes vitales se alteraban, tendría que salir. La madre, con el corazón destrozado obedeció.

Se acercó a su cama. Los ojos de su hijo estaban cerrados. Ella puso la mano sobre la frente del muchacho y le acarició la mejilla como cuando era pequeño. El joven, sin abrir los ojos, susurró: “Mamá… has venido…”.

Así despertó. El contacto, la caricia, la ternura, el afecto, encerrados en la mano de la madre le devolvió a su infancia recordándole su protección y seguridad. Supo que su madre estaba allí, junto a él.

Como ocurre con las madres, la actitud positiva y constructiva en las personas genera un ambiente y un clima favorable que facilita la confianza, la estima, el respeto y la colaboración. Eso pasa en una familia, en un departamento o en una empresa, en cualquier organización o grupo humano. Si somos capaces de adoptar ese camino en todas nuestras relaciones, todos los que pasen a nuestro lado, saldrán ganando, también nosotros.

Y es que hoy en día ponemos demasiado el foco en la calidad de vida, y nos olvidamos de lo importante que es la calidez de vida, que sin duda, será la que cambie el mundo.

Aquí puedes leer el post original: http://www.carlosandreu.com/2018/05/24/calidez-de-vida/