“A través de Juan Pablo II he comprendido que la sexualidad es un medio de amor, no un fin”

Hoy hace 98 años nacía el Papa San Juan Pablo II y actualmente sus palabras están más vivas que nunca. Ha sido un Papa que no ha dejado indiferente a nadie pero, sobre todo a nosotros, los jóvenes. ¿Por qué el papa Juan Pablo II ha sido capaz de movilizar y cambiar la vida a tantos jóvenes siendo exigente?

Depositó su confianza en nosotros

Juan Pablo II no dudó en ningún momento de nosotros. Era consciente de que Dios contaba con los jóvenes para cambiar el mundo. Sabía que estaríamos dispuestos a dar razón de nuestra esperanza. Tuvo fe en que de nosotros depende el futuro: “de vosotros depende el Anal de este milenio y el comienzo del nuevo. No permanezcáis pasivos; asumid vuestras responsabilidades en todos los campos abiertos a vosotros en nuestro mundo.”

 “Juan Pablo II me ayudó poco a poco a ver mis heridas y a poner luz en cosas concretas. Pero a mí, lo que me atraía de verdad era la libertad que trae consigo el amor. Que el amor es lo que te hace libre. Me ayudó muchísimo a querer vivir las relaciones con libertad, sobre todo con mis padres y a no tener miedo de fracasar ante ellos. Eso entonces, ahora mismo la figura de San JP diciendo ese ‘no tengáis miedo’ o ‘no os desaniméis porque no estáis solos’ para mí  es  como un empujón  a experimentar cada día la gratuidad del amor de Dios en mi vida, con su sencillez y su humildad.” Raquel (22)

 

Nos conocía a la perfección

Cada palabra que transmitió llamaba la atención de todos nosotros. Durante su papado, trató de conocer a cada uno de los jóvenes e intentar educarles. Fue capaz de identificar en nosotros una necesidad que teníamos de ser llamados a la verdad y a vivir una vida plena y libre. Era consciente de todos nuestros deseos, anhelos y necesidades. Por ello, creo la conocida Jornada Mundial de la Juventud. Se dio cuenta de que urgía la formación de los jóvenes; una formación basada en el amor y la libertad.

“A través del testimonio que daba Juan Pablo II con su vid y como ha seguido resonando después de su paso al cielo, daba la sensación que conocía muy bien el corazón de los jóvenes. Desde siempre me impresionó cómo nos trataba y también a los niños. Muchas palabras que decía me ayudaron mucho; “No tengáis miedo” ha sido una de las que más ha resonado en mi corazón. De mí nacía alegría y transmitir estas palabras que tanto me han ayudado.” Belén (24).

 

Hablaba al corazón

Supo utilizar un lenguaje sencillo y directo, que nos acariciaba el corazón inmediatamente. No utilizaba palabras vacías ni moralismos; exigió en todo momento a los jóvenes porque sabía de lo que éramos capaces de hacer. Todos sus diálogos estaban llenos de contenido porque, al final, el tema principal era la Verdad. Nos dio a conocer un Dios mucho más cercano de lo que esperábamos que estaba enamorado de nosotros. Además, hablaba mucho más de la belleza del amor que del egoísmo o la tristeza. Lo entendíamos porque él también nos transmitió esa comprensión. Y por consecuencia, lo amábamos.

 

Nos dejó su mayor legado: La Teología del Cuerpo

Era consciente de que necesitábamos armas con las que combatir en el mundo puesto que vamos muchas veces a contra corriente. Por todo ello, nos regaló uno de los mayores tesoros que tiene la Iglesia: La Teología del Cuerpo. Estas catequesis fueron respuesta a la revolución sexual que se avecinaba en el momento y que ahora vivimos. Con ellas, los jóvenes podemos entender el verdadero significado del ser humano así como la sexualidad. El valor de cada uno de nosotros toma una dimensión diferente, considerándonos un don y concibiendo la vida como un regalo.

“Conocí verdaderamente a Juan Pablo II a través del Oratorio de Universitarios San Juan Pablo II ya que en él recibimos la Teología del Cuerpo. Esta Teología me ha ayudado a entender la doctrina de la iglesia. A ver que no eran simples reglas sino que todo tenía un sentido. Comprendí que la sexualidad hay que integrarla al  amor. Ver que es un medio de amor, no un fin y que está integrada en un todo. También a comprender la libertad, la relación con mi familia y a detectar aquellas mentiras que tenía incrustadas en el corazón.” Ester (22)

 

En definitiva, aprovechemos esta vida y ejemplo de Santidad que se nos ha dado. Juan Pablo II es el papa de la verdadera revolución  porque nos muestra el camino para ser felices, plenos y libres. Si estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, ¡No aspiramos a menos!

«La humanidad tiene necesidad imperiosa del testimonio de jóvenes libres y valientes que se atrevan a caminar contra corriente y a proclamar con fuerza y entusiasmo la propia fe en Dios, Señor y Salvador.» San Juan Pablo II.