Tres Avemarías y media

No es fácil encontrar deportista u otras personas con una vida expuesta al público que no sólo reconozcan su fe, sino que dan su testimonio abiertamente. Este es el caso de este medallista olímpico de trineo que nos lo trae un artículo Carifilii.es:

No es la primera vez que este deportista -de 1.85 metros de altura- da evidencia de su fe católica. Con apenas 37 años de edad, no le ciega el éxito alcanzado tras obtener medalla de oro y otra de bronce en las Olimpíadas de Invierno de Vancouver y Sochi respectivamente; ni las dos de plata y cinco de bronce en Campeonatos Mundiales. “No las llevaré conmigo cuando salga de esta vida”, comenta tras regresar de un retiro que él mismo organizó para sus amigos deportistas en un monasterio benedictino.

Hoy vive agradecido de la fe que recibió en la familia -pulida a ritmo de devoción por leer la Sagrada Escritura, orar y gustar la eucaristía- y participando como monaguillo en su Parroquia del Sagrado Corazón.  “Cuando tu vida está centrada alrededor de la Iglesia,  te da la base sólida que necesitas”, confidencia este deportista y explica además el por qué gusta tener momentos a solas con Dios… “Crecer en un pueblo pequeño te ayuda a entender el valor del silencio y la reflexión, para discernir a dónde quiere Dios que vaya”.

Curt que es de origen polaco y nació en 1980, creció bajo el Pontificado de san Juan Pablo II;  referente -dice- que suele citar en sus charlas motivacionales con jóvenes. “Él conocía la importancia de los jóvenes y tenía la capacidad de comunicarse muy bien con ellos. Esto fue formativo para mí a medida que crecía y aprendí más acerca de ser católico”.

Cada vez que se encuentra ante una asamblea o es entrevistado, este norteamericano destaca que sus logros deportivos han sido posibles gracias a la fe católica.  “No sería el atleta que soy sin mi experiencia… Todo a tu alrededor puede estar volviéndose loco, pero cuando has mantenido una vida de oración y una vida sacramental, puedes estar seguro de lo que estás haciendo”.

Pero esto ha sido un largo proceso que no ha estado exento de crisis y así lo cuenta él mismo. Por más de una década su vida estuvo absorta en el deporte y a mitad de su carrera –señala- cuando parecía que no lograba los rendimientos esperados, vivió una experiencia límite, un accidente, donde fue protegido por la Virgen María.

Y jamás olvidó la lección:

“Fue mi primer choque… Duró tanto tiempo que pude rezar tres Ave Marías y media antes de que se detuviera el trineo. Fue muy estremecedor. También fue un fuerte refuerzo para aprender que no debía rezar por ganar, sino para que todo el mundo compitiera lo mejor que pudiera y que nadie saliera herido”.

El artículo completo puedes leerlo aquí:  https://carifilii.es/2018/04/18/medallista-olimpico-su-trineo-dio-vueltas-y-pudo-rezar-3-avemarias-que-le-cambiaron/