Dios perdona siempre. El testimonio de una monja violada en su infancia.

Él es quién llama a toda puerta, esperando que cada corazón le abra la entrada hacia su intimidad. Con estas palabras el protagonista de Un Mensajero en la noche se dirige en una ocasión a la periodista que le esta realizando la entrevista.

La vida de la hermana Miriam James Heidland es un reflejo de que Dios siempre esta llamando detrás de la puerta. Fue agredida sexualmente cuando tenía apenas 11 años de edad. Comenzó a beber alcohol a los 12 años de edad. Al año siguiente, una nueva violación y hacia sus 21 años de edad vivía totalmente alcoholizada, llena de rabia y temores debido al trauma padecido.

Me desperté una mañana a los 21 años y recordé dos cosas… lo que había hecho la noche anterior y era horrible. En segundo lugar, algo mayor a la propia vergüenza. Y es que me había prometido a mí misma no hacer eso nunca más. Ahí me di cuenta que no podía parar, estaba enferma. Recogida sobre mí misma me arrastré en el suelo de mi cuarto de la Universidad. Sólo deseaba la muerte y no sabía qué hacer”.

Cuando más atrapada estaba en esa dinámica autodestructiva, Dios salió a su encuentro. Había conocido a un sacerdote cuando tenía 19 años pero puesto que «estaba muy llena de lujuria, muy rota«, tardó un par de años en percibirlo como un hombre de Dios: «Me decía verdades, me animaba a salir de donde estaba, como un padre. Él me decía: «Estás siendo llamada para mucho más. ¿Qué haces con tu vida? Sé que quieres más. Tienes un gran destino. ¿Has pensado en decir sí?»»

«Aquel hombre amaba a Cristo, y dejó que Cristo lo transformara hasta el centro de su ser. Y una de las razones por las que estoy aquí delante de ustedes es gracias a esa persona que dijo sí a Cristo. ¿Y con qué frecuencia tú y yo pensamos que no podemos hacer la diferencia? Pero tu sí importa. Tu vida importa. Cuando dices que sí, el mundo cambia».

Articulo Original en Portaluz.