¿Se puede ser santo siendo novios?

Esta es la misma pregunta que se hace Gianpiero Pettiti y que acaba de responder la el Papa y la Congregación de los Santos cuando el pasado 6 de marzo de ha publicado el Decreto de Virtudes heroicas de Sandra Sabattini, una chica italiana de 23 años que en el momento que falleció estaba saliendo con Guido Rossi.

Sandra nació en Riccione el 19 de agosto de 1961. Cuando tenía apenas 10 años comienza a escribir reflexiones y pensamientos espirituales sin que lo supiera nadie. A los 14 años participa en una estancia para adolescentes en los Dolomitas con discapacidades graves, de la que regresa con ideas muy claras: «Nos rompimos los huesos, pero esas son personas que nunca abandonaré«. Se inicia para ella una relación intensa y clara con Dios y con los pobres.

Sandra sale de esa convivencia con la idea de haber elegido a Dios y, en consecuencia, a los pobres, a quienes dedica todo su tiempo libre. Además de reunirse con ellos, los va buscando de casa en casa. Unos años después, en 1980, obtuvo un diploma en madurez científica en Rimini y luego se matriculó en medicina en la Universidad de Bolonia porque uno de sus sueños es ser médico misionero en África.

Sandra, no es diferente de sus amigas: discute en casa, practica deporte, estudia piano, canta en un coro. Hace todas esas cosas y aquí radica la diversidad, de la cual Dios no es un extraño, con una idea: «Cuando realmente amaba, sentí que Dios llenaba todo y a todos«, escribe.  Así que Dios no es ajeno a ese sentimiento que nace en su corazón a los 20 años: el amor por Guido Rossi.  Un chico un poco mayor que ella, del que se enamora y con quien comienza a planificar su futuro y con el que decide vivir una noviazgo cristiano.

En su mentalidad y en la Guido no entra en la imaginación vivir una relación lejos de Dios y por eso esperan a casarse para mostrar en su totalidad el cariño. El 29 de abril de 1984, Sandra asistirá a la asamblea anual de la comunidad Juan XXIII con Guido y un amigo de los dos. Ella sale del coche con la mala fortuna de ser atropellada por otro vehículo. Hospitalizada en el Hospital Bellaria de Bolonia, ingresa en coma donde falleció el 2 de mayo con solo 23 años.