Para vivir la Cuaresma

Decálogo de mortificaciones del S.XXI.
Mons. Munilla
*1. Mortificación de la curiosidad.*
La curiosidad lleva a la frivolidad, dejemos de ser curiosos, no queramos estar enterándonos de todo, ni poniendo la oreja a todas las conversaciones que no son nuestras ni nos interesan.
*2. Mortificación de la imaginación.*
No evadirse de la realidad. Vivir el momento presente con intensidad.
*3. Mortificación de la memoria.*
Dar vueltas continuamente a los mismos recuerdos. Esto lleva al rencor, con la memoria hay que hacer lo mismo que con la esponja que necesitas escurrirla del agua sucia para coger agua limpia. No ser esclavo de nuestros recuerdos.
*4. Mortificación de la fragilidad.*
No avergonzarnos de nuestras limitaciones. No permitirnos pensamientos de autodesprecio. Dios me quiere como soy, que me impide amarme a mi así. Aceptar nuestra vejez con lo que eso conlleva, alegrándonos de haber llegado hasta aquí.
*5. Mortificación corporal y de los sentidos.*
Evitar la cultura del hedonismo. Renunciar a las comodidades que se convierten en necesidades. Mi sillón, que me hagan esto, quejas del frio,  del calor. Aprender a ser austero para ser recio para poder tener fortaleza exterior. No dejarnos llevar por todos los caprichos porque seremos fácilmente manipulables, para no debilitar nuestra voluntad. No comer entre horas. Orden en los hábitos de comida.
*6. Mortificación en nuestra forma de hablar.*
De qué te sirve no comer carne si devoras a tu hermano (San Juan Crisóstomo).
Existe un silencio penitencial, es más prudente hablar menos, callar más. Voy a preguntar más y a acaparar menos las conversaciones. Ser también reservados. En otros casos la Mortificación será lo contrario, una palabra penitencial para tener más participación y no aislarse.
*7. Mortificación de la impaciencia y la inconstancia.*
Saber esperar y adaptarme a otros ritmos que no son los míos. No estar continuamente mirando el reloj,  estando pensando más en el futuro que en el presente. Lo contrario sería la inconstancia. No acabar lo que empiezo, fijarme una meta y obligarme a cumplirla. Ofrecer las dificultades a Jesús.
*8. Mortificación en el uso de la tecnología.*
Discernimiento permanente, si gobierno yo la tecnología o si se han invertido los papeles y es ella la que me gobierna. La tecnología es un buen siervo pero malísimo señor. Poner cotas en que veo y que no gobierno y me veo arrastrado. Fijarme horas para consultar la redes sociales para no dejarme gobernar por ellas.
*9. Mortificación de los sentimientos hacia el prójimo.*
No estar siempre con nuestros amigos sino aprender a estar con todos, con los que mejor nos caen y con los que no, con aquel más divertido y el que no. No debo seleccionar mi prójimo sino que ya se encarga Dios de ponerme al prójimo próximo. No tener apegos a las personas.
*10. Mortificación de los pensamientos mundanos.*
No seguir los criterios de este mundo, no dejarnos llevar por la mundanidad, vivir más en lo espiritual.
Obispo Mons. Munilla