«Renacer en los Andes»

La sociedad está hoy de tal manera que se le concede más protagonismo a los villanos que a los honestos. Esta carga de información sobre los delincuentes, violadores, corruptos y otras lindezas humanas crea la impresión de que existen más malos que buenos, incluso que no hay gente decente. Afortunadamente, no es así. Hay gente buena a la que no se le da publicidad porque la honestidad no vende, no satisface el instinto de marujonas que reina en esta sociedad, para quienes lo que priva es el escándalo. Sin embargo, en esa vorágine de turbulencia informativa que emana de los medios informativos, de vez en cuando, de tarde en muy tarde, surge una voz que nos hace
reflexionar seriamente.

En la ya madrugada del pasado domingo, iba a apagar la televisión de un programa de La Sexta, cuando se anunció la entrevista con alguien a quien yo no conocía. Fue empezar su intervención y me quedé enganchado, porque el testimonio de Miguel Ángel Tobías fue estremecedor. Este hombre, nacido en Baracaldo en 1968, es productor y director de cine y documentales. Tiene una larga trayectoria profesional en la televisión, siempre en programas educativos, sociales y solidarios. Habló del libro que acaba de publicar, “Renacer en los Andes”, en el que narra una conmovedora vivencia personal, allí mismo, hace 13 años. En las cumbres de las montañas perdió contacto con sus compañeros y se vio perdido en aquellas impresionantes alturas de nieve. No llevaba comida y la noche avanzaba. El frío le calaba los huesos y sintió cómo iba perdiendo sensibilidad en sus miembros. Sabía que su final era inevitable porque no aguantaría hasta que el sol asomara por los altos picos.

Se resistía a morir y entabló un diálogo con Dios y, de manera inexplicable, fue viendo que cada una de las cosas que le pedía se hacía realidad. Sabía que si se quedaba dormido, moriría y, confiesa, que una mano le tocó en dos ocasiones la cara para que se despertara. Miguel Ángel fue rescatado, tras sobrevivir una larga noche de frío intenso. Esta vivencia no la contó porque no quería sacar provecho económico de este milagroso suceso. Ahora lo ha hecho, pero los beneficios del libro los ha donado a asociaciones humanitarias. Miguel Ángel no ha parado desde entonces de actuar en misiones solidarias en los países más marginados porque, dice, aprendió que lo más importante de la vida es el amor al prójimo.

José Villar Casanova VICA

Fuente: Diario Jaén

http://www.diariojaen.es/opinion/articulistas/testimonio-estremecedor-YD3720562