La Iglesia proclamará beatos a veinte religiosos asesinados en Argelia

La Iglesia proclamará beatos a veinte religiosos asesinados en Argelia entre 1994 y 1996, durante la guerra que enfrentó a los islamistas del GIA con el ejército argelino. Entre ellos, el obispo de Orán, Pierre Claverie, los siete monjes trapenses de Tibhirine y dos agustinas misioneras españolas, Caridad Álvarez y Esther Paniagua. Hoy contamos su historia en El Espejo

Tras la independencia de Argelia muchas comunidades religiosas decidieron permanecer en el país para testimoniar el Evangelio en su vida cotidiana, a sabiendas de que las condiciones para ellos habían cambiado. Los mártires ahora reconocidos por la Iglesia quisieron participar en la misma suerte del pueblo argelino, en medio de un océano de violencia en plenos años noventa del pasado siglo.

La historia más conocida es la de los trapenses de Notre Dame del Atlas, porque fue llevada al cine en la película “De dioses y hombres”. En el momento más álgido de la violencia tuvieron la oportunidad de salir pero decidieron permanecer junto al pueblo. En marzo de 1996 fueron secuestrados y dos meses después se hallaron sus cuerpos decapitados. Pero la lista de los nuevos mártires la encabeza el obispo de Orán, Pierre Claverie, a quien asesinaron con una bomba en la entrada de su casa en agosto de 1996. En la explosión falleció también su chofer musulmán, Muhamed. Para la pequeña Iglesia de Argelia ese caso se convirtió en el ícono del proprio calvario, vivido en comunión con miles de musulmanes que también pagaron con la vida su “no” a la lógica de la violencia, dominante en esa época.

También figuran en esa lista dos españolas, las agustinas misioneras Caridad Álvarez y Esther Paniagua. También a ellas se les aconsejó abandonar el país y prefirieron permanecer. Precisamente el día del DOMUND, Caridad y Esther salieron juntas para ir a Misa caminando, sin la protección del coche blindado que se les había ofrecido, y en ese corto trayecto fueron asesinadas por un comando del GIA.
La próxima beatificación de estos 20 nuevos mártires es un mensaje de amor, de perdón y comunión contra el odio y toda forma de violencia. La pequeña Iglesia de Argelia, considerada por muchos como “extranjera”, muestra de esta manera su fidelidad a la misión y al pueblo en medio del cual ha querido permanecer, pese a todo.

Fuente: Religión Cope