Antonio, vas a ser muy feliz conmigo.

Antonio García, un joven católico, como muchos de nosotros. De carácter alegre y sonrisa en los labios, recibió su ordenación diaconal el pasado domingo y ha querido compartir su testimonio con nosotros.

Antes de entrar al fondo de nuestra entrevista Antonio quería recordarte un breve suceso. Estaba esperando el tren en la estación de Atocha y tú te al verme te acercaste. Estabas esperando tu tren a tu querida ciudad de Albacete.

Si me acuerdo de ese día. Vaya pareja hacíamos. Yo con cerca de mis 2.00 metros y usted que no llega al 1.60.

Bueno, Antonio hace apenas unos días acabas de recibir tu ordenación diaconal, ¿Cuéntanos tu historia?

Muy buenas a todos. Acabo de recibir el diaconado y ha sido una gran alegría en mi vida. Soy un joven de 26 años de la Diócesis de Albacete, que lo único que he hecho es responder lo que un día sentí en mi corazón que me pedía Dios, la llamada a ser sacerdote, la llamada a entregarme por completo a Jesucristo y a su Iglesia. Durante los últimos años estuve formándome en el Seminario Internacional Bidasoa que tiene su sede en Pamplona, donde adquirid la formación necesaria para el sacerdocio, vocación a la que me siento llamado y ahora en dado un gran paso en el grado de diacono, paso indispensable para el sacerdocio. En el diaconado me configuro con Cristo servidor, entre otras cosas esta la de asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio y bendecirlo, proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.

Antonio, ¿Cuándo y cómo descubriste tu vocación?

Hacemos muchos años, vi que algo quería Dios, barrunte ese pensamiento pero no sabía bien por donde iba a salir la cosa. Yo mientras tanto estaba metido en mis cosas de adolescente y tampoco le daba mucha importancia aunque veía que algo tenía que cambiar en mi vida había que dar el paso, ese es el momento más duro es dejar todo (todo lo que no te hace bien y te aparta de Dios) y decir confió en ti Señor llévame por donde quieras y fíjate 7 años después ya soy ministro del altar. Eso con el paso de los años y de mucha gente, mi familia, seminaristas, sacerdotes… hizo que se fuera madurando mi vocación, una vocación especifica dentro de la Iglesia al sacerdocio ministerial y el Señor nunca me dijo esto va ser fácil o va ser difícil o te va ir bien o mal, me dijo Antonio vas a ser muy feliz conmigo.

Dentro de unos meses es el Sínodo de los jóvenes y del discernimiento vocacional, ¿Que les dirías a los jóvenes de hoy en día?

 Yo soy joven, soy diacono y sigo a Jesús y no por ello soy infeliz, así que nada de complejos, les pido que se fíen de Jesús, que se apoyen en la gente buena que Dios les pone a su lado para que llevéis por todos sitios el anuncio del evangelio. No tengáis miedo a ser cristianos en los ambientes donde estéis y que seáis testimonio alegre de la Resurrección del Señor. Y si les llama que contesten, que no tengan duda a decir que SI a Jesús.

Hace unos días un chico de 17 años nos escribía diciéndonos que piensa que tiene vocación pero cómo va a perder todo por ser sacerdote, ¿Que le dirías?

Que no se pierde nada. Yo no he perdido nada, ni familia, ni amigos, ni hobbies,…nada, y eso que al principio a mis padres les costó un poco, pero es que Dios lo da todo y en abundancia, no se deja ganar en generosidad más aun cuando nos dejamos en sus manos. Solo nos falta, a mí el primero, tener más fe y fiarnos de cuanto nos ama y solo así podremos corresponder a tan gran amor.

Cuando se es sacerdote, querido joven es ser otro Cristo en la tierra, es decir las palabras de Jesús perdonando y trayendo al mundo su Cuerpo y su Sangre, el mayor milagro que la tierra puede ver. Animo y no dudes entrégate por completo, ahhh y no te olvides en este camino de tu cayado, un buen sacerdote!!!

¿Cómo te ha ayudado este año de pastoral en tu discernimiento vocacional?

Mucho. Es bajar a la práctica tantos conocimientos aprendidos en tantos años de formación y ves que lo que la gente necesita son sacerdotes, sacerdotes santos que le lleven a Dios. Que todo trabajo es poco para la mies que hay y siempre se puede hacer hasta en el último sitio del planeta.

Muchas gracias Antonio y sabes que cuentas con toda la oración del equipo de Jóvenes Católicos y de sus seguidores.