No te conviertas en carcelero de tus debilidades.

Hay quiénes parece que quieren vivir toda su vida en una prisión. En una cárcel llamada: Sin Perdón.

Carlos Andreu en su blog cuenta una historia de dos hermanos. Uno de ellos sabe y quiere perdonar y el otro que, ni sabe ni quiere. Es realmente duro no saber perdonar y no ser perdonado.

El Papa Francisco nos ha recordado, con el año de la Misericordia, que Dios no se cansa ni de perdonar ni de dar la Gracia para que pidamos perdón.