A Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio, le ocurrió este suceso al inició de su sacerdocio:

Nunca olvido la primera mujer que se acercó a mí en mi ministerio sacerdotal, todavía muy joven, y me dijo: -“yo aborté, tengo un gran remordimiento, ¿Dios me perdonará? Yo le dije: Sí… ¿tú estás arrepentida? Sí, yo estoy arrepentida… Pues Dios te perdona. Sí, Dios te perdona, ahora tú reconoces a tu hijo o a tu hija, porque vive, su alma vive, entra en contacto con ese niño o niña, habla con él, reconócelo.

Cuatro años después, volvió y me dijo: “Yo necesito volver a confesarle a Dios mi pecado”. -Yo dije, pero ya yo te dije que Dios te había perdonado. Y ella me dijo: -Sí, Dios me perdonó, pero quién me perdona a mí de mí misma. Me extrañó, no entendía en ese momento lo que era el trauma post aborto, es más fácil entender el perdón de Dios que perdonarse a sí mismo, por esto, lo aprendí con una psicóloga uruguaya, cuando le oí hablar y leí sus libros sobre el trauma post aborto. Ella decía: “Yo no iré a la cárcel, pero yo necesito librarme de esta otra cárcel, que soy yo misma”.

Articulo Original en Listin Diario

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