Las vocaciones sacerdotales son un diamante en bruto que debemos custodiar y cultivar.

El papa Francisco recuerda que hay que cultivar las vocaciones sacerdotales porque son un diamante en bruto que hay que trabajar con cuidado, con paciencia y con respeto a la conciencia”. Así lo ha afirmado Mons. Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo, en la Universidad de Navarra.

Sus declaraciones se enmarcan en la inauguración del Curso de Actualización de Derecho Canónico que cuenta con la participación de un centenar de expertos y está centrado en “Reflexiones sobre el Derecho Canónico actual. Formación sacerdotal. Aplicación de Mitis Iudex”.

En su conferencia, titulada “Formación del clero y de los candidatos al orden sagrado: la nueva Ratio de formación Sacerdotal”, ha destacado que “ha de emplearse a fondo todo recurso espiritual y pedagógico para que la persona llamada a esa vocación eclesial dé gloria a Dios y sea bendición para los hermanos que ministerialmente le confían”, tal y como lo señaló el Santo Padre en su discurso a la Plenaria de la Congregación para el Clero en octubre de 2014.

El arzobispo de Oviedo ha asegurado también que no se puede plantear la fidelidad a la llamada recibida “como una piadosa inercia que simplemente añade trienios a la antigüedad en el ministerio, sino como una comprometida actitud de renovar cotidianamente la respuesta fiel a quien cada día nos llama”. Asimismo, sobre la necesidad de formación ha dicho que tal y como lo afirma el Papa, no puede ser una tarea que se termina, “porque los sacerdotes jamás dejan de ser discípulos de Jesús”.