Mateo nos ha enseñado que el cielo existe

Lidia (@lylivive en Instagram) y Rubén son de Valencia y tienen cuatro hijos: Martina, Mateo, Gonzalo y la pequeña Irene que acaba de nacer.

Mateo nació en noviembre y con solo un mesecito de vida le diagnosticaron Leucemia Linfoblástica aguda tipo B que es el cáncer infantil más común. Estoy feliz de poder presentaros su testimonio, testimonio de fe y de esperanza.

En esos 8 meses de enfermedad, Lidia se ha dado cuenta de que la Fe es la que le ha salvado a su familia y a ella de esta situación y les estará eternamente agradecida por habérsela inculcado desde antes de nacer (su familia estuvo de misión en Japón durante más de 10 años ).

Durante este tiempo, Lidia ha vivido una etapa muy dura pero muy bonita a la vez. “Muchas veces me he revelado contra Dios. Él es mi padre y como tal yo me enfado con Él al igual que lo hago con mi padre de la tierra pero, Dios es amor. Me ama, es algo que llevo grabado en mi corazón y tengo siempre presente.”

Conforme iba avanzando su enfermedad, Lidia usó las redes sociales para transmitir el sufrimiento que puede llegar a tener una madre con un hijo en ese estado. “Sufrí muchísimo, con él. Además de la quimioterapia, que es veneno inyectado en las venas, las operaciones, y todos los tratamientos los sufría con él. Ver sufrir a un hijo es el dolor más fuerte que hay”. De alguna manera ha podido llegar a sentir en sus carnes el dolor de la Virgen María. “La Virgen sabe muy bien todo esto, ella lo ha vivido, y ha sido mi consuelo. Hablaba con ella cada vez que pensaba que no podía con el dolor. Le pedía ayuda y siempre me ha consolado, es un consuelo indescriptible, como si me hablara al corazón”.

Fueron unos meses difíciles ya que Martina solo tenía un año y Rubén y Lidia pasaron el mayor tiempo en el hospital. Lo hicieron lo mejor que pudieron e intentaron dividirse de la manera más justa para pasar tiempo con sus dos hijos. Mateo hizo que todo esto fuera más llevadero y fácil. “Mateo ha sido y es un niño especial, con una paz diferente al resto y con una felicidad que no le cabía en ese cuerpecito. A pesar de todas las pruebas que tuvo que pasar, algunas muy dolorosas, no perdía su sonrisa.”

La historia de Mateo se hizo viral en Instagram en poco tiempo y mucha gente pudo vivir en comunión con su familia su corta pero intensa vida. La gente ha podido aprender de ellos a tener esperanza, a ver que se puede pasar por medio del sufrimiento porque hay Alguien que te ayuda a cargarlo. “Tener la esperanza de que el cielo existe ha sido el motivo que me ha ayudado a llevar todo esto. Estoy segura de que todos tenemos una misión en la tierra y al final el mismo destino porque Mateo me lo ha enseñado. Una madre necesita saber dónde está su hijo y para mí, saber que Mateo está en el cielo es lo que me confirma que él está bien y está con nuestro padre”.

El deseo de Lidia es “enseñar a sus hijos a vivir de verdad. Quiero mostrarles la vida real, y no quiere enseñarles la vida que a mí me gustaría que tuvieran, sin dolor, sin sufrimiento y sin que nadie les haga daño porque esa vida no existe.”

“Mateo ha sido un don, un regalo de Dios”. No sólo Mateo ha ayudado a su familia a unirse a Dios en este sufrimiento sino que muchas personas han visto en Lidia una manera de ver esta situación desde otra perspectiva, en definitiva, desde la fe. Gracias a historias como las de Rubén y Lidia, podemos estar seguros de que el cielo existe y de que cada uno tiene una misión en esta vida. Mateo ya la cumplió y ahora desde arriba, vela para ayudar a sus padres y a su familia a poder llevar la suya.

Podéis seguir su historia desde Instagram en @lylivive. En su perfil, Lidia cuenta su día a día, muchas veces recuerda a Mateo. Además, tiene la fundación Un motivo mil razones ( https://www.1motivomilrazones.org/) dónde vende camisetas “Happy Man” y también chupetes, muselinas para bebés ect… Todo el dinero va destinado a la fundación Josep Carreras y a un libro que están escribiendo sobre Mateo para niños. También escribe posts muy interesantes.

Me gustaría agradecerte, Lidia, tu amabilidad y el hecho de abrirme tu corazón para hablar de Mateo y de tu testimonio, a Mateo por ser un bebé santo y transmitir una paz indescriptible. También me gustaría dar las gracias a Jóvenes Católicos por esta oportunidad de poder publicar este artículo y los otros ya publicados y a Dios por la historia que ha hecho con Rubén y Lidia y que hace con cada uno de nosotros.

Clara Mollá Pagán.