El Papa canoniza a Faustino Míguez, pionero de la educación femenina

En una plaza de San Pedro repleta de sol y de peregrinos de todo el mundo, el Papa Francisco ha canonizado el domingo al escolapio español Faustino Míguez, pionero de la educación femenina junto con algunos de los primeros mártires de la evangelización en México y Brasil. Las más alegres en la plaza eran las calasancias Hijas de la Divina Pastora, celebrando a su fundador, ejemplo de amor y de servicio.

Al final de la misa, el Papa ha anunciado por sorpresa la convocatoria de un Sínodo de Obispos de la Amazonia, «pulmón de capital importancia para nuestro planeta», en octubre de 2019. El encuentro abordará la evangelización y la protección de los pueblos indígenas, así como la del medio ambiente.

Faustino Míguez nació en la aldeíta gallega de Xamirás, cerca de Celanova, en 1831 y falleció en Getafe en 1925 al cabo de 94 años de servicio como escolapio en Cuba, El Escorial, Celanova, Monforte de Lemos y sobre todo, Sanlúcar de Barrameda.

En esa localidad andaluza, ver el abandono educativo de las niñas en comparación con los niños le llevó a fundar en 1855 el Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora, extendido por España, Argentina, Chile, Colombia, Nicaragua, Uruguay, Ecuador, Camerún, Guinea Ecuatorial y la India.

En su homilía, el Papa ha afirmado que los nuevos santos «no han dicho ‘sí’ al amor con palabras y por poco tiempo, sino con la vida y hasta el final». En el caso de Faustino Míguez –pionero de la igualdad educativa de la mujer hace nada menos que 132 años y botánico con una docena de remedios registrados además de profesor-, su vida se extendió a lo largo de 94 años, dedicados a ayudar a los demás.

Francisco ha hecho notar también el contraejemplo de quienes «dan la espalda al amor» y prefieren «apoltronarse en el sillón de las ganancias, de los placeres, pero así se envejece rápido y mal, porque se envejece por dentro; cuando el corazón no se dilata, se cierra». Como advertencia a quienes están en peligro de amargar su vida y la de los demás, Francisco ha añadido que «cuando todo depende del yo –de lo que me parece, de lo que me sirve, de lo que quiero- se acaba siendo personas rígidas y malas, se reacciona de mala manera por nada»

Entre los numerosos peregrinos de España y de América estaba la chilena Verónica Stoberg, madre de cuatro hijos, curada milagrosamente en 2003 de un cuadro clínico gravísimo desatado en el octavo mes de un embarazo y que llegó a incluir tres meses en coma y muerte cerebral.

Francisco ha canonizado también a Cristobalito, Antonio y Juan, tres indígenas de Tlaxcala, martirizados a los 13 años entre 1527 y 1529, que pasan a ser los primeros santos de México, así como un numeroso grupo de mártires del Brasil asesinados por soldados holandeses durante las guerras de religión en Europa.

La delegación española, de la que formaba parte el alcalde de Celanova, José Luis Ferro y el vicepresidente de la Diputación de Ourense, Rosendo Fernández, ha estado presidida por el secretario general de la administración de Justicia Antonio Dorado Picón.

Al final de la misa, la Real Banda de Gaitas orensana ofreció al Santo Padre una espléndida interpretación del «Himno de la Alegría» y la «Muiñeira do Papa Francisco».

Entre los peregrinos españoles se contaban los obispos de Ourense, Leonardo Lemos, y de Getafe, Joaquín María López de Andújar en representación de las diócesis en la que nació el santo y donde resposan sus restos mortales.

 

Fuente: ABC – Juan Vicente Boo