Esperanza entre los escombros

Queridos hermanos, te escribe un joven desde México, a ti que estás leyendo esto, este 19 de septiembre, mientras transcurría un día normal en México, aproximadamente la 1 pm de la tarde ocurrió un sismo con magnitud de 7.1 grados que ataco el centro de nuestro país, esto ha traído mas de 200 muertos, entre ellos 30 niños que se encontraban en su escuela, en este momento me invaden sentimientos encontrados cuando veo en imágenes o videos acerca del terremoto, me duele ver a mis hermanos mexicanos desesperados, me duele verlos sufriendo, sin saber realmente que hacer o a donde ir…y justo un 19 de septiembre, cuando se cumplen 32 años del poderoso terremoto que ocurrió en 1985, en medio de todo esto estoy seguro que más de una persona a mi alrededor se pregunta ¨¿Dónde está Dios en medio de esto?¨ y ¨si Dios es Amor como todos dicen, ¿Por qué nos hace esto a nosotros?¨

El mismo Jesús está vivo, está en medio de esas personas que no han parado de ayudar a quitar escombros, está en esos equipos de médicos y de rescatistas que están atendiendo a los necesitados,  está en esas personas que se están desgastando por recolectar lo necesario desde distintas partes de mi país para llevarlas a todos los que hoy han quedado sin nada, si, ahí está Jesús haciéndose presente en la bondad del corazón de cada uno de los que han aportado algo.

Hoy te quiero decir estimado joven que me lees, que yo también siento y paso las mismas situaciones que tú, que soy un muchacho normal, que ríe, que llora y que ama a Dios con todo su ser al igual que tú, y que hoy me lleno de impotencia al no poder hacer mucho, que me rompe el corazón ver la situación de mi país. Hoy no importa de dónde vienes o hacia dónde vas, incluso que nacionalidad  tienes o a que pueblo perteneces, hoy te escribo desde el corazón, en este mundo dominado por la indiferencia, y ante todos los desastres que están ocurriendo, es necesario que seamos miembros de una sola nación: el pueblo de Dios, y que ante las adversidades hablemos un solo idioma: el de la caridad, aunque hoy los edificios de mi país estén derrumbados y nuestros hogares afectados, los mexicanos seguimos de pie, porque si algo nos caracteriza es el coraje y la fuerza que tenemos para salir adelante, y nuestra fortaleza proviene de Dios, bajo la intercesión de nuestra Virgen de Guadalupe que nos sigue cubriendo con su manto y nos acompaña en cada paso, con más razón hoy, que estamos pasando por estos momentos tan difíciles, de dolor, de pena, de desesperación, de tristeza.

Hoy lo único que te pido es que eleves una oración por mi País, y que en este día no solo seamos mexicanos los que vivimos en este territorio que pertenece a México, sino que con tu plegaria te hagas uno de nosotros, que con tu suplica te vuelvas un mexicano más. Estoy seguro que tu oración y la mía serán capaces de levantar y  reconstruir el corazón de un país entero.

Abraham Cañedo