Ella solo pide tu ayuda, sólo pide tu oración.

Esta es una historia verdadera. Una historia que, sin tu oración, puede acabar en tragedia y por eso la protagonista que, va a permanecer en el anonimato, escribió un correo hace unos días a Jóvenes Católicos para pedir nuestra ayuda, pedir que rezáramos por ella.

Ella, la protagonista de este suceso, el pasado domingo fue a visitar a una amiga y al terminar de estar con su amiga se hizo tarde y su amiga le animo a que pidieran a un señor del pueblo que la llevara a casa. Este hombre, si se puede denominar de ese modo, se desvió del camino llevándola a un rancho. Allí le dijo que se bajara del coche y, pistola en mano, abuso sexualmente de esta chica que, cuando pudo, huyo de su agresor.

Estando en el monte llamó a un amigo que vino a socorrerla. Este llego con otros hombres que fueron en busca de ese hombre pero cuando lo encontraron les dijo que había sido ella quien se había ofrecido a cambio de dinero. El hombre del rancho, dónde se produjo el abuso, dice que quién dice la verdad es el hombre y no ella.

El problema es que la semana que viene van a reunir a los dos en un mismo lugar y se van ajustar cuentas con aquel que no diga la verdad.

Esta no es una historia de ficción, aunque lo parezca. Esta es la historia de una mujer que sufre y que confía en la oración de muchos para que se esclarezca la verdad. Nosotros desde aquí, ya que nos separan muchísimos kilómetros de distancia, humanamente no podemos hacer mucho pero sobrenaturalmente podemos acompañarla con un avemaría.