Entrevista al Capellán de la Cárcel de Soto del Real. Paulino Alonso

La Cárcel de Soto del Real es la más famosa de España. En ella han estado: Diaz Ferran, Jordi Puyol, Ignacio González, etc. Su Capellán es El padre Paulino Alonso se crió en una pequeño pueblo de Zamora. Creció jugando con sus amigos y ayudando a su familia en las labores propias de la agricultura. A las doce años, ingresó en el Seminario de los Trinitarios, porque era su única salida para progresar. Tras el Servicio Militar, surgió su vocación sacerdotal. Aceptó y ahora es uno de los trinitarios dedicados a la pastoral penitenciaria.

De hecho, sus primeros pasos se dieron en la cárcel de Carabanchel en Madrid. Por aquel entonces, era 1994, ahora, 20 años después, es el capellán de la prisión madrileña de Soto del Real.

El trinitario Alonso concedió una entrevista a Paz y Bien que ahora reproducimos.

¿Desde cuándo visita a presos?

Mi trabajo como capellán de prisiones comenzó el año 1994 en la cárcel de Carabanchel. Desde la comunidad nos ofrecieron la posibilidad de ser capellanes de la cárcel. Entonces, el provincial me propuso a mí. Acepté, pero sin ninguna intención de continuar por mucho tiempo. La idea era quedarme sólo hasta después de verano.

Entonces, ¿Por qué decidió quedarse?

Pensaba que debía continuar ya que este apostolado va en consonancia con el carisma de la Orden Trinitaria a la que pertenezco que pone en el centro la gloria de la Trinidad y la liberación del cautivo. Aunque también me sentía incapaz de llevar adelante una misión totalmente desconocida para mí. Sin embargo, me llene de valor y escuché las palabras de Jesús “estuve en la cárcel y viniste a verme…”, y me convencí de que podía hacerlo y pasado el verano decidí quedarme.

¿Cuáles son las principales tareas que desarrolla un capellán en la cárcel?

Me ocupo de celebrar la Eucaristía los sábados y los domingos, de administrar los sacramentos, sobre todo el de la penitencia. Aunque también hemos organizado alguna primera comunión y confirmación. Por otro lado, estoy con los presos de manera directa.

¿Cómo definiría a los presos que ha ido conociendo?

Hoy los privados de libertad son hijos pródigos y día tras día experimento como Dios están a la puerta esperando a que vuelvan a casa. Muchos de ellos se dan cuenta de esta realidad y se arrepienten y vuelven a encontrarse con  Dios y esto les lleva a ir cambiando un poco su vida.

¿Les sorprende que las personas que van ayudarlas sean sacerdotes?

No, porque además de sacerdotes van también voluntarios laicos y muchas ONGs. Ellos piensan que como sacerdotes tenemos que estar al lado de los que más lo necesitan.

El hecho de conocer de cerca a personas que han cometido delitos y muchos de ellos graves, ¿cómo ha afectado a su fe?

Estar en contacto con estas personas privadas de libertad me ha ayudado a afianzar cada día más mi fe, ya que gracias a aquellos he podido experimentar de una forma más fuerte el amor de Dios. Un Dios que ama y perdona a todos y que está siempre esperando el regreso de aquel que se ha marchado de casa.

¿Le han llegado a preguntar si Dios perdonaría sus pecados?

Muchos de ellos tienen esta inquietud y preguntan, ya que tienen la imagen de un Dios lejano, que castiga a aquel que ha hecho mal. Por eso tenemos que intentar hacerles ver que Dios siempre perdona si yo me arrepiento e intento cambiar.

¿Qué le han enseñado los presos?

Los privados de libertad me han enseñado sobre todo a valorar mucho más la libertad y a trabajar para no perderla a pesar de que a veces la vida te juegue pasadas y te invite a cometer actos que no van de acuerdo con la ley. También ha estar agradecido por lo que he tenido en la vida, ya que creo que cualquiera de nosotros en sus circunstancias y en su situación estaríamos como están ellos.

Seguro que más de uno le pregunta qué deben hacer para no volver a cometer delitos Sí yo lo que más le digo es que hagan un esfuerzo por cambiar la forma de actuar que tienen y que se alejen de todo aquellos o aquellos que le ha llevado a cometer el delito. Que dejen de lado todo lo que da felicidad momentánea, la droga, el alcohol, el dinero fácil…, ya que todo esto al final me lleva a verme privado de libertad. Además, intento hacerles ver que de su estancia en prisión tienen que sacar de positivo “que aquí no tienen que volver” ya que de esta forma podrán evitar todo aquellos que les lleve a cometer delitos.

Y a las víctimas de esos delitos, ¿cómo explicarles que deben perdonar?

Es muy difícil que una víctima perdone. Creo que convencerlas es casi imposible. Solamente puedo intentar hacerles ver que ellos también son personas y que por diversas circunstancias han cometido el delito y que intenten comprenderlos aunque no lleguen a perdonar de verdad.

¿La sociedad qué puede hacer para ayudar a los presos? ¿Y la Iglesia?

Quiero decir a la sociedad, a los gobernantes y políticos, a la iglesia y a los cristianos en general que el privado de libertad es “persona” y como tal debe ser tratado. No lo consideremos el desecho, “lo malo”, ya que de esta forma difícilmente llegaremos a darle una oportunidad. Veámoslo como lo que realmente es: “una persona” que necesita cariño, comprensión, acogida y ayuda, para poder ir poco a poco saliendo de la situación en la que se encuentra y comenzar a ser uno más en  la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Todos necesitamos una mano amiga para caminar, también ellos necesitan “muchas” manos amigas que le ayuden a caminar con la cabeza alta consciente de que es posible ser como tú y como yo.

Además de la cárcel, está al frente de un comedor social

Así es. Soy el responsable del comedor Ave María, situado en el centro de Madrid, y que atiende diariamente a personas sin hogar, sirviendo a 370 personas un desayuno caliente y un bocadillo por la mañana. Además por la tarde damos yogur y fruta a 110 personas y un carro de alimentos a 35 familias a la semana.

Fuente: http://pazybien.es/paulino-carcel/